Retrospectiva Dark Universe: El hijo de Frankenstein (1939)

Pese a recibir los elogios de la prensa, La hija de Drácula no funcionó comercialmente como el estudio Universal esperaba y por ese motivo el Dark Universe quedó suspendido.

Lo mismo ocurrió con otras compañía que dejaron de producir filmes de horror. Como algunos analistas habíaN mencionado en los medios, parecía que los monstruos tenían fecha de vencimiento y cuando pasó la moda fueron relegados al olvido.

Durante tres años Universal evitó producir filmes de horror y el estudió apostó a otros géneros.

Entonces sucedió un hecho inusual que no estaba en los planes de ningún ejecutivo de Hollywood y habla de lo impredecible que puede ser esta industria.

A mediados de 1938 un cine de las ciudad de Los Ángeles estaba a punto de desaparecer. Los dueños no podían sostener los costos y debido a los efectos de la Depresión se veían obligados a cerrar las puertas de manera definitiva.

En un intento desesperado por sostener el negocio, al dueño se le ocurrió una idea. Proyectar tres películas en continuado al precio de una. Es decir que por un ticket el público podía ver tres producciones juntas.

El programa ofrecía King Kong y dos títulos del Dark Universe, Drácula y Frankenstein.

El suceso de esta promoción fue tan grande que los dueños del cine no sólo salvaron su negocio sino que además su idea se expandió en todos los Estados Unidos.

Podrán imaginar la cara del presidente de Universal, John Cheever Cowdin, cuando le llegaron los reportes que los re- estrenos Drácula y Frankenstein estaban generando más dinero que las películas nuevas de las compañía.

Como Mark Hamil expresó con eficacia hace poco en una entrevista, lo único que importa en Hollywood es el dinero y así fue que el género que había sido despreciado porque no generaba en la taquilla la cifras que se esperaban ahora resurgía otra vez.

Artistas como Bela Lugosi y Boris Karloff, quienes habían tenido que lidiar con la falta de trabajo en los últimos años, regresaban como las grandes estrellas de Universal.

El Dark Universe estaba vivo y la primera producción que financió el estudio fue El hijo de Frankenstein.

Una película que no sólo se convirtió en una obra maestra del género, sino que además en la actualidad se destaca entre las mejores obras de esta saga.

Esta es una de las producciones esenciales que no se pueden desconocer ya que es considerada la mejor entrega que se hizo con el personaje de Frankenstein.

 

Originalmente el estudio quería que la dirigiera James Whale, quien se había destacado en los filmes previos, sin embargo para 1939 el cineasta se había alejado definitivamente del género y rechazó el proyecto.

La dirección quedó a cargo de Rowland V.Lee, quien decidió volver a la fuentes del Dark Universe, con una película muy influenciada por la estética del cine expresionista alemán. Muy especialmente, El gabinete del Doctor Caligari que fue la principal inspiración del cineasta.

Su colaborador en la fotografía fue George Robinson, un especialista del policial negro quien supo recapturar esas ambientaciones tétricas a través de la iluminación.

El reparto volvió a reunir a Boris Karloff con Bela Lugosi en lo que sería una de sus mejores colaboraciones.

Karloff obviamente interpretaba al clásico monstruo y Lugosi hizo su debut con uno de los personajes más emblemáticos del Dark Universe.

El jorobado Ygor.

La trama se centraba en el hijo del doctor Frankenstein original, interpretado por el más grande Sherlock Holmes de todos los tiempos, Basil Rathbone.

El Barón Frankenstein se instalaba con su esposa y su hijo en el castillo familiar, donde se proponía redimir su apellido que había quedado manchado por las acciones de su padre.

Lamentablemente el protagonista no tenía mejor idea que revivir al monstruo para demostrar que el invento de su padre había tenido buenas intenciones, pero la situación se descontrolaba cuando Ygor manipulaba a la criatura para cometer asesinatos.

Lugosi la rompe como el jorobado y es quien se roba la película con cada una de sus apariciones. Por eso no fue casualidad que luego volviera a interpretar el personaje en otras producciones.

Es importante destacar que el director Lee retomó en esta entrega lo que había sido el tono del primer film. El monstruo no hablaba ni generaba situaciones graciosas y Karloff lo encarnó con más seriedad para que fuera intimidante.

Basil Rathbone por su parte sobresalió como el hijo del científico original que era un personaje más carismático y tenía un buen arco argumental.

La verdad es que no se puede trabajar el concepto de Frankenstein mejor que esto y por esa razón Boris Karloff decidió no volver interpretar otra vez al monstruo.

El artista consideraba que no se podía superar esta producción y prefirió despedirse con una gran obra, antes que la saga se convirtiera en un chiste, que es lo que ocurrió eventualmente.

Karloff tenía razón.

El hijo de Frankenstein se convirtió en uno de los filmes de terror más elogiados hasta ese momento y revivió en Hollywood un género que había desaparecido.

Esta fue la última producción importante del Dark Universe que en años posteriores se concentraría en el cine clase B. En materia de realización, decorados y efectos visuales la película del director Lee marcó el fin de un era en esta franquicia.

El avance original.

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