Retrospectiva Dark Universe: Drácula (1931)

Episodio 4

El suceso de la trilogía del director alemán Paul Leni, que repasamos en la entrega anterior, dio lugar a que el estudio Universal empezara a enfocarse en el género de terror.

Finalmente el joven productor Carl Laemmle Jr. tuvo la posibilidad de desarrollar el proyecto que tanto deseaba pero que no contaba con el apoyo de de su padre ni el resto de los directivos de la compañía.

Junior deseaba adaptar a Drácula en una propuesta que no tuviera guiños cómicos o subtramas románticas, sino que se concentrara en los elementos más intensos de la novela de Bram Stoker.

En 1930 uno de los espectáculos más taquilleros de Broadway era la adaptación teatral de la obra de Stoker, que desde 1927 protagonizaba un actor húngaro llamado Bela Lugosi.

Aunque Laemmle jr, había adquirido los derechos de la novela original para llevarla al cine, su padre decidió que lo más conveniente era basar la película en la obra de teatro, que atenuaba los contenidos de la fuente literaria.

Esta decisión se debió a que los directivos de Universal le tenían literalmente pánico a Drácula, ya que consideraban que era un riesgo comercial muy grande.

El público norteamericano no estaba acostumbrado a ver esta clase de historias y hasta ese momento el género había llegado a las salas bastante diluido con tintes humorísticos y subtramas románticas.

La película que planteaba Junior era demasiado oscura y estaban convencidos que resultaría un fracaso.

Esta cuestión explicaría la estresante experiencia que viviría el joven productor durante el desarrolló de Drácula.

Su padre delegó la dirección en Todd Browning, un experimentado realizador del cine mudo que en ese momento atravesaba una crisis profesional.

Browning estaba convencido que el cine había muerto con la llegada del sonido y se comprometió con este proyecto a regañadientes.

Laemmle jr. quería para el rol principal a Paul Muni, quien luego se haría muy popular por su labor en Scarface, pero Bela Lugosi hizo todo lo posible para que los productores de Universal le dieran el rol a él.

Aunque su acento húngaro era un problema los realizadores decidieron darle el papel por una simple razón. Lugosi estaba dispuesto a ganar mucho menos plata que el resto de los actores y eso generó que se convirtiera en el vampiro de Stoker.

Si bien su padre manejaba la chequera del estudio y tenía la ultima palabra a la hora de tomar decisiones importantes, el joven Laemmle tuvo unos cuantos aciertos en este proyecto.

Uno de ellos fue delegar la fotografía al alemán Karl Freund, un pionero de este campo en el cine, que había sido responsable de la iluminación de Metrópolis (1927).

Junto con los extraordinarios escenarios creados por Charles D.Hall, esta primera adaptación de Drácula supo capturar a la perfección la estética del expresionismo alemán que Laemmle Jr. buscaba darle al film.

Una característica que se convertiría en la gran cualidad de esta producción y los filmes posteriores del Dark Universe.

Es justo destacar que el verdadero director de Drácula en realidad fue Karl Freund, ya que a Todd Browning le costaba muchísimo adaptarse a la dirección cine sonoro.

Por esa razón delegó la realización de la mayoría de la escenas en Freund, quien nunca recibió los créditos correspondientes.

Al ver esta película se percibe claramente en las interpretaciones del reparto el estilo de sobre actuación que demandaba el cine mudo, una característica que correspondía al estilo de dirección de Browning.

Drácula no seguía el argumento de Stoker pero fue una película muy importante al presentar la imagen del personaje que se impondría en la cultura popular.

Este film estableció por primera vez el concepto del vampiro seductor, que se contraponía con la criatura horripilante que presentaba la novela de Stoker y el film Nosferatu de Robert Wiene.

La famosa capa del villano y su transformación en murciélago también nació con esta producción.

Drácula es una película lenta con una narración que transmite la sensación de ver una obra de teatro filmada, algo que se relacionó con las limitaciones que tuvo el presupuesto.

Los efectos especiales se concentraban en el uso de humo para crear niebla y murciélagos de plástico sostenidos por cables.

Debido a que en 1931 todavía había limitaciones para incorporar a las cintas una banda sonora, la película no tenía música, algo que atentaba contra el suspenso de la historia.

Sin embargo, la estética del expresionismo alemán sumado a la carismática presencia de Lugosi fueron elementos más que suficientes para cautivar al público.

Drácula contaban con varios momentos que están muy bien logrados.

Todas las escenas en el castillo son muy buenas y hay algunas atomósferas de terror bien logradas con la aparición de las tenebrosas esposas del villano.

Lamentablemente su corta duración de 85 minutos perjudicaba el desarrollo de los personajes y el final era criminalmente abrupto.

En Universal no le tenían ninguna fe a esta producción y los directivos del estudio entraron en pánico cuando horas después del estreno, el 12 de febrero de 1931, los diarios empezaron a reportar que la gente se desmayaba en los cines impactada por las acciones de Drácula.

Hoy en el 2017 esto suena ridículo al ver el film pero es necesario entender estos hechos dentro del contexto histórico.

El público no estaba acostumbrados a ver propuestas de este estilo y Bela Lugosi logró impresionar a los espectadores.

Contra todos los pronósticos, Drácula agotó las entradas de todas sus funciones y en apenas 48 horas recaudó 700 mil dólares,  una cifra récord en ese momento.

La película se convirtió en el estreno más exitoso en la historia de Universal y nada volvió a ser lo mismo en Hollywood.

Una particularidad de este proyecto es que llegó a los cines en tres versiones diferentes.

El corte internacional dirigido por Todd Browning, una versión muda, ya que el público todavía no se había acostumbrado al sonido y la versión en español para el público latino y europeo.

Esto era una costumbre muy habitual por aquellos años en Hollywood. El director Browning y el reparto usaban los decorados para la versión destinada al público norteamericano y cuando terminaban su jornada llegaba el equipo internacional que filmaba la misma película para el mercado internacional.

En la versión en castellano el rol de de Drácula quedó a cargo del actor español Carlos Villarías y la dirección corrió por cuenta de George Melford.

Por este motivo durante décadas, el verdadero vampiro para la generación de nuestros abuelos fue Villarías en lugar de Bela Lugosi, debido que en los países de habla hispana la obra de Browning recién se conoció en la década de 1960.

Esta versión es mortal y recomiendo que la busquen porque es desopilante.

La historia es exactamente la misma pero tiene un condimento muy especial. El director Melford no hablaba español y dirigió a los actores como pudo.

Por esa razón cada artista habla con su acento originario y el resultado es una ensalada maravillosa.

Tenés un Drácula que se expresa con acento español, Eva en lugar de Mina, a cargo de Lupita Tovar, habla con tono mexicano y Juan Harker, interpretado por el argentino Barry Norton tiene un acento porteño.

Esta película se consideró una cinta perdida durante mucho tiempo hasta que fue descubierta y restaurada en los años ´70.

A continuación pueden ver un fragmento de esa versión.

Después de semejante suceso no había modo de detener el avance del género de terror en la compañía y Bela Lugosi pasó a convertirse en la nueva gran estrella de Hollywood. Sin embargo el rol del vampiro eventualmente se convertiría en una maldición de su carrera.

En 1931 Dark Universe se había puesto en marcha y los monstruos se preparaban para invadir los cines.

 

 

 

 

1 Comentario

  1. Qué loco lo de las distintas versiones. Más con un personaje tan icónico como el Drácula de Bela Lugosi. Conocerlo como Carlos villarias…muy bueno, como siempre Hugo!

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