Jesus Camp: Una historia de terror real

Existen pocas agrupaciones tan soberbias y omnipotentes como las iglesias evangélicas

Por lo general no aceptan ningún tipo de creencia que no vaya con los dogmas que ellos profesan y están convencidos que si no te convertís a su religión estás perdido.

No voy poner a todos en la misma bolsa, pero desde mi experiencia como periodista, las veces que cubrí este tema para otras notas el panorama con el que me encontré solía ser el mismo.

Siempre cuento la anécdota de un pastor de un templo de la avenida Corrientes (que creo no está más) que se negó a darme una entrevista, sino sacaba de la iglesia un libro de Stephen King que estaba leyendo en ese momento y tenía en mi bolso junto con un grabador y un cuaderno de apuntes.

Encima era “El Pabellon de la muerte (“The Green Mile)” uno de los trabajos más emotivos del Gran Stephen!

Una compañera mía tuvo que salir afuera con la novela porque sino no me respondía las preguntas que necesitaba para completar una nota en las que estábamos trabajando sobre estas iglesias.

No hablemos ya de los templos brasileros que son lo más cercano a una secta que hay en la ciudad, donde trabajan la espiritualidad  como un negocio comercial donde venden  todo tipo de artilugios ridículos como “El jabón sanador” o el “péndulo de la luz”.

Mis problemas con estas religiones dogmáticas es que siempre trabajan con el miedo y la culpa, que fomentan a sus seguidores con la idea de  “estás con nosotros o estás condenado”.

La realidad  es que estas maneras de pensar y vivir según estos preceptos no hacen otra cosa que generar más divisiones en el mundo.

Camp Jesus es un extraodinario y aterrador documental, nominado al Oscar en el 2006,  que retrata a la facción más fundamentalista del movimiento evangélico de los Estados Unidos.

El film de las directoras Heidi Ewing y Rachel Grady se enfoca en un campamento de verano Pentecostal de Dakota del Norte, llamado Kids On Fire School of Ministry,  al que asisten niños de familias ultra conservadoras y religiosas donde los chicos son adoctrinados, como si se tratasen de androides, para que entreguen su vida al “Ejército de Dios” con el propósito de “recuperar a los Estados Unidos para Cristo”.

A raíz de esta película el campamento dejó de existir debido a que muchas personas cometieron actos de vandalismos contra las instalaciones del lugar por la cosas que se mostraron en el documental.

Además sus organizadores fueron amenazados de muerte.

En lo personal si bien no comulgo con ninguna doctrina religiosa dogmática tampoco me parece bien que se responda de esta manera.  Aunque por otra parte también comprendo esas reacciones porque las cosas que se ven en la película generan mucha indignación.

Es muy triste y doloroso ver como el alma inocente de los chicos es destruida con ideologías enfermas que poco tienen que ver con el amor o las cosas que predicaba Jesús, quien fue totalmente distorsionado por las religiones.

Especialmente por  los evangélicos.

A los chicos se los educa con el concepto de que todo aquel que no se convierta al evangelismo está perdido, los homosexuales son personas corrompidas por el Diablo y el calentamiento global es un invento de los científicos.

O sea, pueden abusar de todos los recursos de la Tierra que quieran total después Jesús va a regresar y los salvará a todos los que se hayan convertidos.  Un desquicio absoluto.

Es muy loco porque, como se muestra en el documental, este tipo de organizaciones que se expresan con una soberbia y omnipotencia descomunal, están totalmente en sintonía con la Fuerzas Armadas norteamericana y apoyan con fervor las atrocidades que este ejército comete alrededor del mundo con la supuesta excusa de liberar al mundo del terror.

De hecho, en el campamento había una cartografía de George Bush a la que los chicos tenían que adorar todos los días y orar para que el ex presidente estuviera bendecido.

La pastora Becky Fisher a cargo de esta iglesia y directora del campamento es una persona enferma y totalmente en desarmonía consigo mismo,  que expresa admirar a las culturas fundamentalistas islámicas por criar a los chicos con el sentimiento de sacrificar sus vidas por la Fe.

Ahora bien, ¿qué clase de padres podrían confiar a sus hijos a estas personas que están llenas de resentimiento y violencia?

Padres que viven de la misma manera y se creen seres superiores por ser evangelistas. En el documental cuentan que el 75 por ciento de los chicos cristianos que son criados con estas ideologías no asisten a escuelas públicas o privadas, ya que son educados por sus propios padres.

Camp Jesus tiene momentos duros de ver, como los cultos que practican donde claramente se abusa de las emociones de los niños.

Muchas de estas personas viven literalmente en el siglo 16, pero lo peor de todo es esa violencia que existe detrás de esta creencia religiosa que se niega a aceptar ningún tipo de vista que no sea el de ellos.

La pastora Fisher es elocuente en una escena del film cuando manifiesta “nosotros tenemos la verdad”.

La realidad es que con la llegada Bush al poder el movimiento evangelista se convirtió en una fuerza poderosa y peligrosa que se extendió a lo largo de ese país con seguidores que comparten estos principios fundamentalistas.

Camp Jesus retrata a una iglesia evangélica donde las cuestiones políticas con las que les lavan la cabeza a los chicos tiene más peso que la teología.

La espiritualidad directamente no existe en estas personas.

Si bien es cierto que no todas la iglesias evangélicas se manejan con sus seguidores de esta manera en el mundo, muchos argumentos que se mencionan en la película sí son apoyados abiertamente por estas agrupaciones.

Cuando salió en Argentina la Ley de matrimonio igualitario los manifestantes en contra que protestaban fuera del Congreso eran miembros de iglesias evangélicas.

No quiero adelantar más mometos perturbadores de este film para que lo vean, pero hay cosas que se muestran y se dicen que son realmente aterradoras.

Por estos días el canal I-Sat está emitiendo este documental.

Traten de verlo que es muy interesante.

4 Comentarios

  1. No sabía de este documental, pero voy a ver de conseguirlo. No simpatizo con ningún tipo de religión, soy ateo, así que naturalmente me indigna el lavado de cerebro que hacen algunas instituciones en nombre “de dios”.

    Pero, por desgracia, son cosas que son difíciles de cambiar. En un mundo donde la gran mayoría de la población es religiosa de una u otra manera, suelen apoyar, en mayor o menor medida, que se impongan estas ideas porque ellos las consideran “correctas” sin importar cómo. Y lo peor del caso, es que uno no puede razonar con esta gente. Están convencidísimos de que lo que hacen está totalmente correcto…

    (Si no estás con nosotros, sos un enemigo. Cree o arderás por una eternidad. Los ateos son una encarnación de Satanás)

    Aunque, claro, tampoco hay que meter a todos en la misma bolsa… Es un tema que da para escribir, y mucho.

    En fin,

    Saludos!

  2. Justo lo vi la semana pasada por una recomendación y me pareció perturbante ver el lavado de cabeza en esos chicos, especialmente me llamo la atención la nena que creo que se llamaba Rachel, que parecía un robot. La charla final de Becky Fischer con el locutor de radio resume perfectamente la peli.
    Lo mas perturbador de todo es que, a diferencia de la iglesia de Fred Phelps que esta mal vista y la mayoría de la gente considera que están locos, estos usan un discuro edulcorado y lleno de “amor” que resulta mucho mas peligroso ya que atraen millones de personas que les entregan sus hijos para adoctrinar.
    Hugo una cosa, el campamento dejo de existir, pero Fischer sigue trabajando desde Kids in Ministry International, una organizacion parecida.
    Saludos!!!

  3. Anoche por Canal 7 vi el programa El Debate que conduce Paenza, y el debate era Religión vs. Ciencia!! Maravilloso!! Y luego del programa seguí debatiendo con mi novio sobre el tema, espero enganchar el documental!!

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