Charles Starkweather: El terror de Nebraska

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El primer asesinato fue por una cuestión de respeto.

Puede sonar loco pero fue un muñeco de peluche el catalizador que despertó la furia de uno de los asesinos seriales que mayor impacto ha tenido en la cultura norteamericana de las últimas décadas.

30 de noviembre de 1957, Licoln, Nebraska.

Charles Starkweather, de 18 años, entró a una estación de  servicio para comprarle un perrito de peluche a su novia.

El problema era que no tenía dinero y le pidió al empleado del lugar que le fiara el juguete.

Robert Colbert, de 21 años,  no tenía paciencia para lidiar con este tipo de vagos que  vivían del crédito.

Para comprar el juguete el joven tenía que pagarlo, si no tenía plata entonces no tenía nada que hacer en su negocio.

Colbert se sacó de encima al vago y lo hechó del comercio.  Sin saberlo, esa acción sería lo que pondría fin a su vida y dejaría a su esposa embarazada sola en el mundo.

Los constantes rechazos y desprecios que sufría por parte de la gente habían sido demasiados y Charles decidió que era hora de  ponerle fin a este asunto.

A partir de ese momento no iba aceptar más humillaciones. Al día siguiente regresó a la estación de servicio  con una escopeta,  apuntó al pecho de Colbert y le pidió el dinero de la caja.

Sólo había 100 dólares, que para Charles eran una fortuna. El joven obligó a subir  al comerciante en su auto y lo llevó a una zona  descampada.

Colbert intentó quitarle el arma a Starkweather pero no tuvo suerte. El adolescente lo redujo y luego lo ejecutó de un tiro en la cabeza.

No había remordimientos ni cargos de conciencia.  De hecho, se sentía bien,   matar a un hombre no había sido gran cosa y en ese momento sintió una enorme sensación de euforia.

Como lo explicarían los investigadores del caso años más tarde, Starkweather había experimentado tras el homicidio un gran sentimiento de poder.

Toda  su angustia y furia acumulada  había explotado en ese instante  y a partir de ese hecho sentía que podía hacer lo que quería.

Tenía plata, una novia que lo quería y había tomado la decisión de que nadie lo pasaría por arriba otra vez.

Al igual que su héroe James Dean,  él iba a tomar las riendas de sus destino.

No tenía trabajo, su padre lo había hechado de la casa y a través  del robo había ganado en minutos lo que  a la mayoría de los chicos de su edad les llevaba meses ahorrar.

Mientras decidía que iba a ser con su vida tenía plata para darle todo los gustos que quería  a su novia.

CHARLIE

Charles  Raymond  Starkweather nació en el estado de Nebraska el 24 de noviembre de 1938.

A diferencia de otros asesinos seriales su infancia fue la etapa más feliz de su vida. Era el tercero de siete hijos.

Guy y Helen,  sus padres, se sacrificaron por los niños en plena era de la Depresión, donde la falta de trabajo y el desastre en la economía complicaba peligrosamente la situación de las familias numerosas.

Sin embargo, a los chicos Starkweather nunca les faltó nada. Siempre tuvieron un plato de comida en la mesa y una cama en la que descansar.

En la época de la Depresión eso era un lujo. Era una familia humilde que se las había arreglado para criar  chicos educados que crecían sin inconvenientes.

Charlie no sufrió ningún abuso por parte de sus padres y en su casa llevaba una  vida común junto a sus hermanos.

Los problemas se iniciaron en la escuela.  El chico tenía dificultades para hablar correctamente y una miopía importante afectaba su vista.

Esto  generó que fuera el objeto de burlas por parte de sus compañeros.  En la  primaria solía ser golpeado con frecuencia por  los chicos mayores que él que  lo tomaban constantemente de punto.

Al llegar a la adolescencia, Charlie se destacaba únicamente en la clase de gimnasia y cuando creció empezó a enfrentarse con  los alumnos que solían  molestarlo.

De un día para el otro, el tonto al que tomaban de punto, se convirtió en el principal agresor de la escuela, algo que generó el rechazo de sus compañeros que preferían ignorarlo para evitar problemas. Así comenzó su soledad.

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En esta etapa Charlie desarrolló una obsesión con James Dean, cuya película,  Rebelde sin Causa, había volado la cabeza de los adolescentes de la decada del ´50.

Starkweather copió la vestimenta del actor y su manera de caminar. En Dean había encontrado alguien con quien identificarse.

Por supuesto el actor en la vida real no tenía nada que ver con los personajes que interpretaba, pero a Charlie de haberlo sabido probablemente no le hubieta importado, ya que su ídolo era un auténtico rebelde que sufría la  misma soledad y angustia con la que él convivía todos los días.

El único refugio era su novia, Caril, de 14 años, quien era la única persona en el mundo que se preocupaba por él.

Tras el asesinato de Robert Colbert, Starkweather pintó su auto de otro color y mantuvo un bajo perfil sin meterse en problemas.

El crimen causó una enorme conmoción en  la ciudad de Lincoln, donde no estaban acostumbrados a ese tipo de  hechos delictivos  y durante días en esa localidad no se habló de otra cosa que del asesinato ocurrido en la estación de servicio.

Para la policía el homicidio había sido cometido por un viajero que pasaba por ahí y no tenían ningún tipo de pista que condujera la investigación por otro camino. La idea que algún vecino matara a Colbert estaba descartada, ya que todo el mundo lo conocía y no tenía enemigos.

Starkweather sufría un severo complejo de inferioridad y a través  de su primer crimen había encontrado algo para lo que se sentía capaz y que además podría coseguirle dinero.

El joven le contó a su novia que había estado el día del asesinato en la estación de servicio y vio como otro hombre le disparó a Colbert.

La chica no le creyó una palabra y sabía desde el primer momento, como declararía tiempo después,  que Charlie había matado al empleado.

Sin embargo, no le importaba ni iba a delatarlo.  Starkweather no podía haber encontrado una pareja más perfecta. Ya no tenía que fingir y tenía su futuro más claro.

Sin embargo, los padres de la joven no querían saber nada con él  y la tensión aumentaba en la familia cada vez que aparecía en la casa de Caril.

Para Charlie eso ya no era un problema. Había aprendido a lidiar con quienes interferían en sus deseos y muy pronto se lo demostraría a los padres de su chica.

Continuará…



7 Comentarios

  1. Hugo, escribís tan bien y compenetras a un tanto con la historia, que siempre con estos artículos me quedan ganas de seguir leyendo!!

    Hasta ahora, no es tan brutal como otros que vimos, pero se avecina lo peor de este tipo.

  2. Una vez mas excelente Hugo. Esperamos la continuacion!!
    Algun dia estaria bueno alguna cronica de algun asesino de estos pagos, que si bien no fueron muchos alguno debe haber.
    Saludos

  3. Que gran post Huguin! Me hace acordar a Asesinos por Naturaleza 😛 P.D: Buscate Popcorn de Ben Elton (libro) y mira la peli Funny Games (espero que te guste). Saludos!

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