Han Cine: El almirante, rugido de las corrientes

Proyecciones en la sala 10 del Cinemark Palermo.

Sábado 10 – 22: 20 hs.

Domingo 11 – 19: 50 hs.

Martes 13 – 16: 50 hs.

Una cátedra de cine épico que brindó uno de los mejores realizadores del género de acción en la actualidad, el director Kim Han-min.

Esta es una de las películas imperdibles del festival para disfrutar exclusivamente en una pantalla grande.

Si la dejás pasar no vas a tener otra oportunidad de encontrarte con el verdadero cine épico que no tiene nada que ver con la basura que se hace estos días en Hollywood y que lamentablemente es lo que se llega a la cartelera.

Con una filmografía muy corta compuesta por Paradise Murder (2007), Headphone (2009) y War of the Arrows (2011), el realizador Han-Min se destacó como uno de los nuevos cineastas más interesantes que sugieron en los últimos años.

Su dominio del suspenso y la acción es notable y en El almirante demuestra que el cine épico no debe necesariamente largo para brindar una experiencia apasionante en una sala de cine.

Esta película es una de las grandes joyas del cine coreano reciente y recrea la batalla naval más grande en la historia de la humanidad.

El film recrea la hazaña del comandante naval Yin Sun-sin, quien el 26 de octubre de 1597, con sólo 12 barcos disponibles humilló a una flota de 300 navíos japoneses en la famosa batalla de Myenongyang.

El ejército japonés sufrió la mayoría de las bajas y terminó con 30 buques hundidos.

Parece una locura salida de un relato de ficción pero ocurrió de verdad.

En honor a la verdad es justo destacar que actualmente los historiadores creen que en realidad no fueron 300 barcos sino que la flota japonesa habría tenido entre 120 y más de 250 navíos.

Al margen de los números, esto no opaca la hazaña de de Yin Sun- sin, quien defendió su país con apenas 12 buques.

Su plan de batalla se considera una obra maestra de la estrategia militar.

Ahora bien, la trama de esta película ya de por sí es apasionante, pero si encima le agregamos el hecho que Yin Sun-sin es interpretado por Choi Min-shik (Oldboy, I Saw the Devil) queda claro que estamos ante una propuesta de visión imprescindible para todo amante del cine coreano y el género épico.

Me impacto mucho esta película por la narración de director Han-Min y su dominio de la tensión y los tiempos narrativos.

El almirante dura apenas 128 minutos y es una obra mucho más épica que las tres películas juntas de El Hobbit.

En el 2011 el cineasta ya había sido aclamado por esta cuestión en War of Arrows (que reseñaré en otra nota) debido al relato dinámico que brindaba y el planteo visual que tenían las secuencias de acción.

En El almirante volvió a presentar las mismas cualidad con un producción de mayor presupuesto.

Han-Min hace un trabajo fantástico a la hora de introducir de manera ágil y al espectador dentro del contexto histórico del film. En la primera media hora, el director se toma su tiempo para presentar muy bien a los personajes principales y la posición que tienen dentro del conflicto.

Me gustó mucho como se describen las internas del ejército coreano donde los soldados llegaron a creer que Yin Sun-sin era un hombre demente por el plan de batalla que proponía.

Era una locura creer que 12 barcos pudiera enfrentar a una flota de cientos de navíos japoneses.

Sumado a la salud frágil que tenía el comandante coreano, la posición de resto de los generales era muy complicada porque por un lado lo respetaban pero la estrategia que proponía parecía una masacre innecesaria.

El modo en que el protagonista se gana eventualmente el apoyo de sus hombres es muy emocionante y Choi Min-Shik ofrece otra memorable interpretación en un personaje que era ideal para él.

La escena en que los japoneses, días antes de la batalla, destruyen el navío principal del comandante coreano te pone la piel de gallina por la reacción que manifiesta el Min-shik en esa escena.

El director Han-Min le dedica los últimos 75 minutos del film a la batalla donde se ofrece un espectáculo cinematográfico imponente.

La puesta en escena de las secuencias de acción es brillante y uno como espectador tiene la sensación que está en uno de esos buques en el medio del conflicto.

Acá vemos claramente como el uso de los efectos digitales son una herramienta útil cuando están al servicio de la narración.

Durante la gran batalla final uno se olvida por completo de los efectos técnicos porque el directo logra transportarte a ese momento histórico. Si, el CGI estuvo presente en la realización, pero al ver la película no llama la atención porque estuvo bien trabajado.

La tensión y el suspenso con el que se narran los combates es extraordinario. Hay una plano secuencia en el que el directo rodea a cubierta de un buque mientras los soldados coreanos y japoneses se enfrentan cuerpo a cuerpo que es una oda al género del cine épico.

El almirante se convirtió en la película coreana más taquillera de todos los tiempos y consolidó en el cine coreano de la actualidad hay un director que será interesante seguir de cerca.

El avance de esta joya imperdible.

 

 

 

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