Las 36 cámaras de Shaolin

chambUna vez cada tanto surge en este arte una obra que rompe con los convencionalismos de un género y produce una revolución en la industria del cine.

Son esa clase de películas que marcan una bisagra en la historia y con el paso del tiempo terminan por influenciar a varias generaciones de cineastas.

Dentro de las propuestas de artes marciales La 36 cámaras de Shaolin es una de las obras maestras supremas que se filmaron en la historia del cine.

Una producción que literalmente cambió para siempre el modo en que se retrataron estas disciplinas orientales en la pantalla grande.

Sin exagerar se trata de la película Kung-fu más grande de todos los tiempos.

Hacia fines de los años´70 los Hermanos Shaw ya estaban consolidados en la industria del cine chino como los reyes de las artes marciales.

En 1967 habían establecido un nuevo paradigma con One-Armed Swordsman (ya reseñada en el blog) que le dio una profundidad y dramatismo a esta clase de propuestas que sólo se concentraban en la acción.

Los años ´70 fueron duros para los Shaw debido a la aparición del estudio Golden Harvest, que capturó la atención de los espectadores con los filmes de Bruce Lee.

Tras la muerte del artista en 1973 se produjo la movida del Bruceploitation (tema previamente trabajado en el blog) donde aparecieron numerosos clones de Lee.

A fines de esa década la aparición de Jackie Chan con los filmes de Yuen Woo-ping consolidaron a Golden Harvest como el estudio líder del género.

Cuando se creía que la compañía de los Hermanos Shaw era parte del pasado, produciendo filmes que explotaban las mismas fórmulas argumentales, el director  Chia-Liang Liu sacudió los cimientos del género con Las 36 cámaras de Shaolin al trabajar las artes marciales con un enfoque completamente novedoso.

Un film que se metió de lleno en las filosofías budistas del Kung-fu como no lo había hecho ninguna otra producción y al mismo tiempo sorprendió a los espectadores con nuevo enfoque cinematográfico a la hora de trabajar las escenas de acción.

El director Liu tuvo la astucia e inteligencia de romper con los clichés que se venían repitiendo en los filmes de los Hermanos Shaw para brindar una propuesta diferente.

descargaLa película erradicaba el romance y los personajes femeninos para concentrarse exclusivamente en la transformación espiritual del protagonista.

La trama presentaba una biografía ficticia del monje San Te, un legendario maestro Shaolin que había vivido en el siglo 18.

El conflicto estaba ambientado en China durante la Dinastía Manchú y el director Liu lo dividía en tres actos.

Al comienzo de la historia se presentaba al protagonista, Liu Yude, un joven estudiante de filosofía cuyo maestro lo integraba a un grupo de rebeldes que se oponía al gobierno Manchú.

El ejército de la Dinastía acababa con los rebeldes y Liu era testigo del brutal asesinato de su familia y sus amigos.

A partir de ese momento juraba vengarse del gobierno Manchú y luego de atravesar un largo viaje como fugitivo terminaba en un templo Shaolin.

En ese lugar su vida era transformada por la filosofía del Kung-fu y en este punto encontramos uno de los elementos más brillantes de esta película.

vMe refiero al conflicto interno del héroe.

Liu, que luego pasaba a llamarse San Te, decidía instruirse en la disciplina de este arte marcial con el propósito de vengar a sus seres queridos, cuando la filosofía budista de esta disciplina se oponía radicalmente a esa idea.

El director Liu en este caso revirtió la clásica historia de venganza con un personaje que utilizaba el budismo y el Kung-fu para gestar su venganza desde un lugar diferente.

San Tse decidía convertirse en un maestro Shaolin para inspirar una revuelta popular a través de la difusión del Kung-fu en el pueblo.

Algo que se oponía a las tradiciones de los monjes cuyas enseñanzas siempre estuvieron restringidas a la gente.

En este concepto el director Liu presentaba una poderosa manifestación política que estaba relacionada con el conflicto que vivía en ese momento el pueblo de Hong Kong por ser una colonia inglesa.

El rol de San Te quedó a cargo del hermano del cineasta, Gordon Liu, quien se consolidaría en este film como una de las más grandes estrellas del cine de artes marciales.

Desde los emblemáticos créditos iniciales, la película sorprendía al espectador con la exhibición de Kung-fu que ofrecía el protagonista.

En los primeros minutos el director le anunciaba al público que esta no iba a ser otra película más de los Hermanos Shaw.

Una secuencia histórica que servía para presentar el tono que tendría la historia.

Los hermanos Liu se concentraron en retratar la disciplina del Kung-fu y su filosofía con una rigurosidad que no tenía precedentes en el cine hasta 1978.

Por supuesto, previamente se habían hecho centenares de filmes con este tema, pero ninguno tuvo la profundidad de Las 36 cámaras de Shaolin.

Gran parte del film se concentraba en el entrenamiento del héroe desde que era un joven inexperto hasta que lograba convertirse, con mucho sacrificio, en un maestro Shaolin.

images (1)Las escenas que retratan cada una de las etapas de su formación son increíbles porque el director presentaba secuencias de acción originales y al mismo tiempo explicaba el significado espiritual que se escondía detrás detrás de cada ejercicio y desafió que enfrentaba el héroe.

Durante el tercer acto cuando San Te empezaba a gestar una revolución popular a través de la difusión del Kung- fu, la película ofrece secuencias maravillosas donde se puede ver en acción todas las lecciones que aprendió el protagonista en su formación.

Las 36 cámaras de Shaolin fue una película que trascendió por ir más allá de las secuencias de acción y la clásica historia de venganza.

Era un relato que se enfocaba en la disciplina y la evolución espiritual.

San Te originalmente se inicia en el Kung fu para vengar la muerte de sus seres queridos pero luego utiliza la enseñanzas de los maestros del templo para canalizar su furia y odio en una transformación personal mucho más profunda que termina por afectar a la sociedad con la que convive.

Ahora bien, al margen de estas cuestiones importantes que no se pueden obviar a la hora de reseñar el film, también es importante el trabajo del director desde los aspectos más técnicos.

La labor de Liu es alucinante porque estableció un nuevo enfoque de trabajar las secuencias de acción a través de planos secuencias en las escenas de combate y un uso brillante de la cámara lenta que permitía disfrutar con más detalle las habilidades de los protagonistas.

Un recurso que en el cine de la actualidad, especialmente en Hollywood, es utilizado de manera estúpida sin ningún tipo de criterio.

El director Liu brindó secuencias maravillosas en esta película que más tarde tuvieron una enorme influencia en la nueva camada de cineastas que vinieron después.

John Woo, por ejemplo, fue uno de ellos.

No puedo olvidarme de mencionar que el reparto además contó con la presencia de Lo Lieh, uno de los más grandes villanos en la historia de este género.

Un actor nuy reconocido por su labor en otro gran clásico de los Hermanos Shaw como fue Five Fingers of Death (previamente reseñada en el blog).

36 cámaras de Shaolin se convirtió en uno de los filmes más taquilleros de 1978 y en la actualidad es considerada la máxima obra maestra en materia de películas de Kung fu.

Gordon Liu luego protagonizó dos continuaciones que reseñaré en breve y aunque no tuvieron el mismo impacto de la obra original brindaron un gran entretenimiento.

Este es un film de visión imprescindible para quienes sean seguidores del género y se los recomiendo a quienes no lo disfrutaron todavía.

10 Comments on Las 36 cámaras de Shaolin

  1. ¡Me encanta el género y esta la tengo entre mis preferidas! Que buena nota, Hugo.

    Te pregunto, ¿tuviste la oportunidad de ver Films of Fury? Es un documental sobre el género.

    Saludos.

  2. Con este tema de las elecciones podrías hacer una reseña de películas con presidentes reales o ficticios. Un abrazo

  3. No sé vos Ricardo, peor yo ya tengo la cabeza limada con las elecciones, presidentes y la política. Está bueno el tema y da para una lista pero por ahora mi cabeza necesita un break de los temas políticos.
    Abrazo!

  4. Franco acabás de deprimir mi tarde ja ja.
    No, no pude ver Creed y todavía y tenemos que esperar hasta febrero.
    Una injusticia del mundo de la distribución. No voy a leer ninguna reseña hasta que la vea para evitar spoilers.
    Saludos!

  5. No tengo idea ni quiero saber nada de Creed hasta febrero. A partir de ahora soy como los tres monitos, no escucho, no veo ni hablo sobre Creed. Quiero llegar sin saber nada a la visión de la película.

  6. Hugo, sería ideal que hicieras un top 20 de tus mejores películas de artes marciales. Sea cual fuere la época, narrativa, protagonistas, etc. Desde clásicos de hace 30 anos como nuevas como La Redada. Gracias si lo tenés en cuenta!!!

  7. Me cuesta muchísimo hacer esa lista porque tengo tantas favoritas, por diversos motivos, que es muy difícil armar una selección.
    Por ese motivo decidí empezar a reseñarlas directamente. Todos los lunes saldrá publicada una favorita recomendada. Saludos!

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