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Reseña de Once Were Brothers: Robbie Robertson and The Band

Calificación: A

Advertencia: Si sos muy fan de The Band, Robbie Robertson y el director Daniel Roher te van a hacer llorar al final de la película.

Salvo que no tengas ninguna conexión emocional con esta agrupación es absolutamente imposible que no se te escape un lagrimón cuando se repasa el fragmento del documental de Martin Scorsese, The Last Waltz, donde interpretan The Night They Drove Old Dixie Down.

La última vez en que los músicos compartirían juntos un escenario.

Con toda la información previa que revela esta película ese momento tienen un impacto enorme ya que es triste y magnífico a la vez.

Once Were Brothers es un documental producido por Martin Scorsese y Ron Howard que narra los orígenes de The Band, además de explorar lo que pudo haber sido la agrupación y los motivos que llevaron a su disolución.

La película está basada en la biografía del guitarrista Robbie Robertson, quien cuenta su versión de los hechos con mucha honestidad y aporta la otra campana que faltaba en este tema.

The Band fue una agrupación que irrumpió de la nada en la música norteamericana y revolucionaron el rock al crear un nuevo género con un sonido muy especial.

Entre 1968 y 1977 los ocho discos que sacaron tuvieron una enorme influencia en numerosos artistas que aparecerion a fines de los ´70, como Bruce Springsteen.

En un comienzo llamaron la atención como el grupo que acompañaba a Bob Dylan en su controversial gira de fines de los ´60, cuando el artista abandonó el folk para concentrar sus trabajos en el rock.

Mientras Dylan era abucheado y denostado por el público del folk, que lo consideraba un traidor, Robbie Robertson, Levon Helm, Richard Manuel, Gart Hudson y Rick Danko lo bancaron en el escenario, durante un período en que el intérprete era repudiado por sus propios fans.

Junto a Bob tambien grabaron algunas de sus obras maestras de los años ´70, como fueron los discos Before The Flood (1974), mi gran favorito Planet Waves (1974) y The Basement Tapes (1975).

Cuando los miembros de The Band se dieron cuenta que estaban para cosas más grandes que limitarse a acompañar a Dylan en sus recitales, entonces empezaron a grabar sus propios trabajos y crearon el género que hoy se conoce como Americana, una fusión especial entre el country y el rock con tintes del Rithm and Blues.

Después de un período mágico donde sacaron discos tremendos (entre ellos Music from Big Pink y The Band) llegó el abrupto final en 1976 y durante muchos años se creyó que el responsable de la ruptura había sido Martin Scorsese y su excelente documental The Last Waltz, que registró el último show de ellos.

El proyecto fue muy controversial porque el baterista Levon Helm siempre sintió que era un curro comercial que forzaba una despedida de la banda. Un tema que explica su comportamiento frío durante las entrevistas que le hizo Scorsese.

De ese modo nació la guerra entre Levon y Robbie que lamentablemente se extendería por el resto de sus vidas.

Otro motivo importante que determinó el final prematuro se relaciona con el hecho que Robbertson tiene las regalías y derechos de casi toda las canciones al figurar como compositor.

Helm en los años ´90 a través de su autografía denunció que Robbie no había sido el único autor de los temas y elaboraba toda un conspiración alocada en la que participaba Scorsese, quien supuestamente hizo The Last Waltz con el único fin de mostrar al guitarrista como el líder de la agrupación.

Un tema que siempre hizo ruido sobre esta cuestión es que el baterista rara vez escribió alguna canción para sus discos solistas pero denunciaba que las obras de Robertson también eran suyas.

Helm siempre habló pestes de su compañero y había quedado la sensación que el guitarrista era el malo de la película cuando la verdad era diferente y mucho más compleja.

Los miembros del grupo eventualmente siguieron sacando discos y participaron de giras sin Robbie pero jamás llegaron a tener la misma notoriedad.

La película del director de Daniel Roher explora la perspectiva de Robertson, quien con mucha honestidad y sin ningún tipo de resentimiento cuenta la otra versión de los hechos.

Con todo el afecto que le tengo a Levon como artista, quien fue un grosso del rock, debo admitir que su historia suena menos creíble que la del guitarrista.

La triste realidad es que la película de Scorsese no determinó el final de la banda sino que sus relaciones ya venían muy deterioradas debido al consumo de heroína por parte de algunos miembros.

Cuando las drogas irrumpieron en el grupo se produjo una grieta entre los que consumían y los que llevaban una vida diferente.

Esto ocurre a menudo en muchos grupos sociales donde inevitablemente aquella personas que no sigue los mismos hábitos luego se terminan de alejar de esas relaciones porque se distorsionan en algo diferente.

Cuando la droga entra en un círculo de amigos y no todos consumen hay algo que se rompe en esos vínculos y el testimonio de Robertson al respecto es muy realista al punto que me sentí identificado con su perspectiva.

No deja de ser interesante el destino que tuvieron luego todos los músicos.

Levon Helm: Falleció a los 71 años en el 2012 de un cáncer de garganta y una salud afectada por esos años de consumo de drogas.

Rick Danko: Murió de un ataque cardíaco en 1999 a los 55 años. Su autopsia determinó que su corazón se había deteriorado por todos los años de alcoholismo y consumo de heroína.

Richard Manuel: Se suicidó a los 42 años en 1986 tras un recaída en su adicción.

Gurt Hudson: A los 82 años vive con su esposa en Nueva York y nunca dejó de trabajar en el ambiente de la música donde colaboró con muchas figuras famosas.

Robbie Robertson: Sigue vigente con una carrera prospera y su labor concentrada en el cine. Desde hace más de 30 años es el clásico colaborador de Scorsese.

Casualmente (o no) los dos sobrevivientes son los que se negaron a consumir heroína en el período más alocado de la banda y nunca cayeron en adicciones.

Lo interesante del documental es que Robertson no sale a hablar mal de nadie y por el contrario elige resaltar las cualidades de sus amigos por el talento que tenían y los buenos momentos que vivieron.

Eventualmente pudo resolver las cosas con Levon y soltó todo tipo de resentimiento.

El relato del guitarrista es acompoñado por los testimonios de Bruce Springsteen, Eric Clapton, Taj Mahal, Martin Scorsese, el productor Dave Giffen, Van Morrison y Ronnie Hawkins (quien está impecable a los 85 años), el pionero del rock que descubrió a los miembros de The Band y les dio su primera oportunidad en el ambiente de la musica.

Las entrevistas se completan con material de archivo de George Harrison, Levon Helm, Richard Manuel, Rick Danko y Bob Dylan.

Todas estas voces son importantes porque le otorgan matices interesantes al relato central que aporta Robertson.

La labor del director en término de realización es brillante.

Su película no embelece ni cae en sensacionalismos baratos, sino que retrata la historia real de estos genios de la música que también eran humanos y tuvieron sus dificultades personales.

El documental revela mucha información que se desconocía sobre ellos y me encantó el hecho que se le dio prioridad también al origen y proceso de creación de sus discos más emblemáticos, en lugar de hacer hincapié en los escándalos.

Los fans de The Band creo que van a amar este film y los que no estaban familiarizados con ellos descubrirán a una de las agrupaciones más importantes del rock de los años ´70.

Once Were Brothers ya está disponible en el puerto de Jack Sparrow.

Este es el avance.