Western Stars: La ópera prima de Bruce Springsteen

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Hace muchos años que un disco de Bruce Springsteen no dividía tanto la opinión entre sus seguidores y los críticos de música.

Western Stars, un trabajo realizado sin los músicos de la E Street Band generó reacciones opuestas que para variar se encaminan por los extremos.

Algunos lo consideran una obra maestra que representa uno de los mejores títulos de su carrera y otros un disco mediocre y monótono con temáticas redundantes.

¿Quién tiene la razón?

A diferencia del cine,  la exploración de un disco lleva mucho más tiempo para digerir la experiencia y durante ese período se gestan vínculos emocionales con las canciones que pueden generar entusiasmo o una indiferencia absoluta.

En lo personal después de escuchar Western Stars durante varios meses no comulgo con ninguno de los dos extremos.

No me parece que sea la obra cumbre de las creaciones solistas de Bruce pero tampoco es la propuesta de un artista acabado.

Lo que me pasó con este trabajo es que lo encuentro muy ameno cuando lo escucho e inclusive disfruto de esa marcada influencia del country pop de los años ´70,  onda Glenn Campbell y Burt Bacharah, pero la verdad es que no me enamoró.

Dentro de su discografía individual de los últimos años me quedo con Devil & Dust y The Segger Sessions que me engancharon más.

Es muy probable que con el paso del tiempo este nuevo trabajo lo escuche menos que los títulos citados, lo que no significa que me haya disgustado.

Lo cierto es que Springsteen en esta oportunidad decidió no promocionar el disco con una gira sino a través de una película donde debutó como director.

La realización fue una tarea conjunta entre él y Thom Zimmy, quien fue responsable de dirigir todo sus materiales audiovisuales en la última década.

El film presenta una exploración completa de Western Stars con interpretaciones en vivo que sigue el orden cronológico de la canciones en el disco.

Algo similar a lo que hizo Bon Jovi en su momento con el show para dvd de Lost Highway, con la diferencia que la propuesta de Bruce tiene una impronta mucho más cinematográfica.

Cada segmento musical es precedido por un corto donde Bruce se expresa sobre las temáticas universales que abordan las canciones y su relación con la iconografía de Oeste norteamericano.

Springsteen escribió y dirigió cada uno de esos fragmentos mientras que Thom Zimmy se encargo de las puesta en escena de los números musicales.

El resultado es una experiencia muy amena que en este caso se disfruta por la belleza de las imágenes.

Todas las secuencias con los caballos y los paisajes naturales tienen una fotografía magnífica y Bruce como director hace un gran trabajo a la hora de conectar todas las conexiones con sus relatos.

Con la película naturalmente se da una situación similar a la del disco, donde esa intimidad que intenta recrear en las composiciones musicales se ve opacada por la orquesta que lo acompaña.

En términos generales esta producción ofrece una propuesta amena para disfrutar en vivo los temas de su labor más reciente, que además cuenta con un bonus track muy especial.

Se trata de un cover tremendo del clásico de Glenn Campbell, Rhinestone Cowboy, que levanta muchísimo el final del espectáculo y genera que todo no sea tan solemne.

Resulta increíble que su versión de este tema quedara afuera de Western Stars.

De todo modos se puede escuchar en Spotify a través de la banda sonora del film que contiene todas las presentaciones en vivo.

Esta producción se consigue actualmente en internet en formato HD.

El avance.

 

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3 comentarios

  1. Esta cuarentena aproveché para sumergirme en la música de Bruce. Me clavé, mientras trabajaba desde casa, el recital llamado «London Calling» que colgaron en YouTube hace unos días. Creo que ya van 5 veces que lo escucho de punta a punta y a su vez, escuché un par de discos sueltos en Spotify.

    Pasando al tema del tópic, Western Stars es un disco que me gustó. No es una obra cumbre ni tampoco una porquería, es un disco que se puede escuchar, que tiene pasajes interesantes y punto. Yo siempre sostengo que los discos son cápsulas del tiempo, hay discos que uno los disfruta más a determinada edad que otra como también las letras impactan más.

    Puedo citar el caso de Metallica (una de mis bandas favoritas) con su etapa Kill ‘em All, Ride, Master y And Justice vs Black Album, Load y Reload. Estos últimos fueron más comerciales y apuntaron a otros sonidos «más blandos» para el fan hardcore, pero también brindaron las letras más soberbias y oscuras.

    Creo también -trazando otro paralelismo-, que muchas veces el visionado de un mterial audiovisual complementa al disco y lo lleva a otro nivel. St. Anger (disco polémico si los hay) lo respeté muchísimo más después de ver Some Kind of Monster, que era esa pata explicando muchas de las cosas del sonido del álbum. Fue el desahogo de Metallica para no romperse.

    En fin, cerrando el paréntesis Planeta57-siano (jaja), un disco prolijo de Bruce que acompaña su debut como director, que es lo que debería importar. El disco vino de yapa jaja.

    Abrazo!

  2. Hola Hugo no se si te gusta o escuchas a Nick Cave pero leyendo me hiciste acordar a la pelicula semidocumental donde Cave hace un recorrido por su vida y su carrera mientras prepara su disco y esta filmada lejos de las entrevistas convencionales sino que tiene cierta estilo cercano con la película 8 y medio, la película Nine, material de archivo «fantasías» material de conciertos. Una locura narrativa y visual muy buena. Se llama «20 mil dias en la tierra» y fue por donde conoci yo a Cave

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