Retrospectiva Dark Universe: Monster on the Campus (1958)

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No deja de ser una curiosa ironía del destino que el en su fase final terminara convertido en la franquicia secundaria que servía de complemento a la competencia (la productora inglesa Hammer), cuando fueron las películas de Universal las que desarrollaron el género de terror en la primera mitad del siglo 20.

Sin embargo así se dieron las cosas y a fines de los años ´50 estos filmes se hacían literalmente para acompañar a los estrenos de las compañía europea.

Con el objetivo de presentar una función doble con Blood of the Vampire de la Hammer, que fue muy superior, en Universal desarrollaron Monster on the Campus.

Un proyecto que representó el retorno al cine de terror del hijo pródigo de este sello, el director Jack Arnold, responsable de los grandes clásicos de esa década, como Creature from Black Lagoon (1954), It Came from Other Space ( 1953) y El increíble hombre menguante (1957).

El realizador se había retirado del género de terror porque sentía que no tenía mucho más para ofrecer, sin embargo los productores del estudio lograron  convencerlo para que regresara, probablemente con una oferta económica que no pudo rechazar.

Arnold hizo este film con un presupuesto muy limitado en apena 12 días.

Con todas la limitaciones que contó y pese a que era una producción clase B en este proyecto volvió a demostrar que fue uno de los mejores cineastas que pasaron por el Dark Universe.

La trama trabajaba el concepto clásico de Dr. Jeckyll y Mr.Hyde  de Robert Louis Stevenson dentro de un contexto moderno inspirado por un hecho real.

En 1938 el campo de la ciencia se vio sorprendido cuando en la costa oriental de Sudáfrica se encontró un pez de la especie celacanto que se creía extinto dese el período Cretácico, hace 145 millones de años.

Estos ejemplares de aletas ovuladas volvieron aparecer en 1988 en Indonesia.

En la trama de la película tomaron este concepto para desarrollarlo con un argumento descabellado que tenían la intención de ofrecer un relato de horror.

El científico Donald Blake, interpretado Arthur Franz, quien había aparecido en el clásico El motín del Bounty (1954), recibía en su laboratorio un ejemplar fósil del pez celacanto.

A raíz de un accidente se cortaba la mano con un diente del pez y por un delirio absoluto de los guionistas se convertía en un monstruo cavernícola.

Lo más gracioso de la trama es que además el pez también generaba que los insectos o animales que se encontraban en el laboratorio se convirtieran en bestia prehistóricas.

De ese modo aparecía el monstruo en el campus universitario que anunciaba el título del film.

Con este argumento delirante y un presupuesto muy limitado el director Jack Arnold le sacó agua a las piedras y brindó una obra mucho más decente de lo esperado.

Si bien esta no es una de sus mejores películas Monster on the Campus tuvo momentos de suspenso y horror más sólidos frente a los estrenos previos del Dark Universe. 

En este film Arnold intentó volver a las raíces de las franquicias al establecer esas atmósferas macabras que habían tenido los clásicos del pasado.

Arnold tomó una decisión muy inteligente en esta producción que benefició mucho al relato.

Debido a que el presupuesto era escaso y el monstruo no se veía bien el director optó por mostrarlo durante la mayor parte del film a través de sombras o como una figura que acechaba a sus víctimas en la oscuridad.

Recién en los minutos finales se puede ver a la criatura en detalle en un par de secuencias que son muy graciosas por el aspecto del personaje.

La película tuvo una recepción positiva de la prensa cuando se estrenó el 17 de diciembre de 1958.

Hay un par de datos locos interesantes para resaltar en torno a esta película.

En primer lugar el monstruo ridículo fue interpretado por Eddie Parker, el doble de riesgo que interpretó a Batman en el primer serial de 1943.

Esta fue la primera película del Dark Universe que tuvo un estreno internacional a partir de 1960 que incluyó a Brasil y Argentina entre los países de Latinoamérica.

Hacia comienzos del silgo 21 el film de Jack Arnold despertó un interés en el ambiente universitario de los Estados Unidos donde se debatió la historia entre docentes y alumnos.

El argumento fue analizado como una metáfora del surgimiento de la cultura teen a comienzos de los años ´50 y el monstruo representaba a la cultura adulta estancada en los valores morales del pasado.

Otros profesores en cambio vieron en este film una analogía racista donde el monstruo era una representación del temor a la inclusión de los estudiantes negros en el ambiente universitario.

La criatura era la amenaza negra que ponía en peligro la seguridad de las estudiantes blancas.

Con el mayor respeto a los académicos intelectuales (que cobran fortunas en las universidades para exponer estas giladas a los alumnos, cuyos padres se endeudaron de por vida para que ellos puedan asistir a las clases), estos análisis son una pavada épica.

No sólo esas interpretaciones, especialmente la analogía del monstruo como representante de la comunidad negra, son teorías forzadas, sino que no representan las intenciones de los realizadores.

El guionista David Duncan no tuvo tiempo de pensar todas esas cosas cuando concibió la trama porque fue un guión que hizo a las apuradas debido a la rapidez con la que surgió el proyecto.

El director Jack Arnold completó la filmación en menos de dos semanas y lo último que pasó por su cabeza fue representar algún comentario social en su relato.

Era una simple obra de suspenso que no tenía otra intención de entretener, a diferencias de otras películas del Dark Universe, especialmente las de ciencia ficción,  que si se concibieron como metáforas de diversas problemáticas relacionadas con la sociedad de aquellos años.

Para decir pavadas se puede interpretar cualquier cosa y para el caso el monstruo podría funcionar también como una analogía del comunismo, con la criatura en representación de la amenaza rusa durante la Guerra Fría.

Dame diez minutos y te armo una exposición, pero no dejará de ser un análisis forzado de una obra que no tenía más intensiones que entretener con un simple cuento de horror.

El avance original de Monster on the Campus.

 

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3 Comentarios

  1. Al leer:

    «No sólo esas interpretaciones, especialmente la analogía del monstruo como representante de la comunidad negra, son teorías forzadas, sino que no representan las intenciones de los realizadores».

    Me recordó a cierta discusión (El papel de la intención en la interpretación artística), que puede leerse en el siguiente PDF – https://www.academia.edu/5117739/El_papel_de_la_intenci%C3%B3n_en_la_interpretaci%C3%B3n_art%C3%ADstica

    Gracias Hugo por tu crítica que va más allá del MeGusta/NoMeGusta y despierta estas cosas…

  2. Lo primero que rescato es el robo al nombre de la personalidad mortal de Thor, mirá que había nombres para ponerle, eh? Debe ser que Duncan estaba con el comic en la mano y bueh, fue un «homenaje».

    En cuanto a las interpretaciones sobre las obras, hay varios ejemplos de los que te tiran «El artista quiso decir que…» que no tienen absolutamente nada que ver con lo que pensó el que hizo la obra. Por eso siempre me causaba gracia ese ejercicio bien de la escuela de interpretar «Que quiso decir el autor cuando…» Si, muchas veces un párrafo o una secuencia puede simbolizar algo, pero otras es solamente eso, una secuencia, y va en el ojo de cada cual la interpretación que le da. Pasa muchas veces con la música

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