Band of Brothers/The Pacific: Episodio 2

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Capítulo 2: Days of Days.

La dirección de este episodio quedó a cargo de Richard Locraine, responsable de esa obra maestra entre las adaptaciones de Shakespeare que fue Richard III (1995), con Ian McKellen.

Siempre me sorprendió que el realizador no dirigiera más episodios de esta miniserie porque su labor en esta entrega fue sobresaliente.

La trama se centra en la participación de la Easy Company durante el Día D y cubre dos hechos históricos importantes de la Segunda Guerra Mundial.

En un punto funciona como un gran complemento de la primera media hora de Rescatando al Soldado Ryan.

Los primeros cinco minutos son extraordinarios y Locraine abre la trama con un retrato de la calma que precede la tormenta.

El primer plano nos muestra como los aviones se abren camino entre las nubes mientras se adentran en territorio enemigo.

No hay diálogos ni arengas militares.

La secuencia retrata con un enorme realismo, casi inmersivo, la tensión, el pánico e incertidumbre del momento.

Me pareció brillante la manera en que los actores le trasmiten al espectador la tensión que viven los soldados en ese instante.

Algunos duermen, otro tienen la vista perdida en algún punto del avión o se aferran a elementos personales.

Entonces se desata el infierno.

La resistencia alemana es implacable y los aviones se terminan por convertir en una trampa mortal.

Los comandos que retrasan demasiado el salto terminan aniquilados por la artillería enemiga y los que completan el salto enfrentan una complicación mayor.

Aquellos que no murieron en el aire abatidos aterrizan ilesos pero sin armas ni equipaje.

La gran mayoría de los soldados perdieron sus equipos de supervivencia en el aire debido a la velocidad con la que volaban los aviones y esto los dejó en una desventaja importante.

La secuencia del salto del teniente Winter que retrata su punto de vista es cine puro.

La primera parte del episodio se centra en su experiencia que fue escalofriante porque el tipo llegó al territorio ocupado por los nazis sin nada.

Ni siquiera un cuchillo.

Resulta imposible no sentir admiración por toda esta gente cuando uno conoce esta clase de detalles.

Winters, completamente indefenso, intenta reunir a sus hombres dispersos para llegar al punto de reunión.

La experiencia aterradora de esa caminata donde sólo unos pocos soldados aliados estaban armados fue trabajada por el director de un modo impecable.

Tras un breve descanso la Easy Company emprende una de las misiones más importantes que se llevaron a cabo en el Día D, como fue el asalto a Brécourt Manor.

Sin embargo antes de ese hecho el capítulo presenta dos grandes momentos de esta serie que no se pueden ignorar.

Por una lado se retrata que no todos los alemanes era nazis psicópatas sino que la mayoría eran soldados que no les quedó otra que servir a la fuerzas de su país.

Las verdaderas mierdas eran los oficiales que los comandaban.

En un momento de este relato el soldado Malarkey (Scott Grimes) se encuentra con un vecino de su pueblo que se encuentra detenido como un prisionero alemán.

El joven también es norteamericano pero se vio obligado a servir para las fuerzas de Hiltler cuando su familia regresó a Europa.

No hay ninguna diferencia entre ellos salvo que pelean en bandos opuestos. Más adelante en la serie este tema se explora con más profundidad.

La presentación de Ronald Speirs

Uno de los personajes emblemáticos de Band of Brothers que califica entre mis favoritos junto con Winters y Lipton (Donnie Wahlberg).

La historia de Speirs es apasionante porque parece inventada por un guionista de Hollywood pero es real y fue documentada por historiadores.

Las cosas que hizo este soldado sucedieron y no se exageraron un ápice en la serie.

El espectador que desconoce los detalles de la biografía de Speirs podría sentir que fue un invento de los realizadores pero este hombre fue retratado por Matthew Settle tal cual lo recordaban los veteranos de la Easy Company.

Un soldado que parece una sátira del género bélico.

Esos locos de mierda, pasados de testosterona, que por momentos nos recuerda al policía Tackelberry de la serie Locademia de Policía.

Sin embargo en la vida real Speirs es el hombre que querés tener en tu bando, cuidando tus espaldas, en una situación de peligro extremo como la que enfrentaron estas tropas.

Ronald Speirs fue un militar que quedó en el recuerdo por ser una figura que sembraba el pánico tanto entre los enemigos como en sus propios compañeros.

Los alemanes le tenían miedo porque estaba completamente loco y los miembros de la Easy Company lo consideraban directamente un psicópata.

En Band of Brothers su presentación retrata un hecho infame que lo hizo famoso y tiene que ver con el fusilamiento a sangre fría de un grupo de prisioneros alemanes.

El propio Speirs se encargó de alimentar esa imagen también que le servía para obtener la atención y el respeto de la gente que comandaba.

En entrevistas posteriores Richard Winters declaró que Ronald en la actualidad hubiera tenido una carrera corta, ya que sus acciones ultra violentas le hubieran valido una corte marcial, que hubiera derivado en una condena de prisión perpetua.

Sin embargo, en ese momento de la Segunda Guerra Mundial los hombres como Speirs no sólo levantaban la moral de las tropas sino que además eran muy efectivos para generar daño en el enemigo.

Su filosofía de vida era que todos los soldados de ambos bandos ya eran personas muertas en vida, por consiguiente, al erradicar cualquier sentimiento de humanidad y compasión por el enemigo los objetivos militares se completaban con mayor facilidad.

Un sujeto polémico que a lo largo de la serie tiene momento increíbles.

 

El asalto a Brécourt Manor

La segunda parte de este episodio retrata con mucha rigurosidad una de las más grandes operaciones tácticas que se registraron en el siglo 20 y que actualmente se estudia en la Academia Militar de West Point.

En esta misión los hombres de Winters tenían el objetivo de destruir cuatro cañones alemanes que atacaban a las tropas aliadas que desembarcaban en las playas de Utah.

La Easy Company no sólo alcanzó su objetivo sino que además encontró los planos que revelaban la posición de todos los cañones desplazados en Normandía.

De ese modo se pudo atenuar la carnicería que se produjo en las playas durante la invasión aliada, que Steven Spielberg retrató en Rescatando al Soldado Ryan.

El modo en que de se desarrolló la operación fue perfecto y le valió a Winters el respeto y liderazgo de sus hombres.

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Capítulo 2: Basilone

Hay una falsa impresión en los medios de comunicación que The Pacific no estuvo a la altura de Band of Brothers o no llegó a tener la misma repercusión cuando se trata de una obra impecable que retrató estos hechos históricos.

De hecho en la actualidad sigue siendo la producción televisiva más cara en la historia de Hollywood y desde los aspectos técnicos fue una propuesta más ambiciosa que la serie del 2001.

Lo que ocurre es que por el modo en que fueron narradas estas historias la conexión emocional con la primera serie es mayor, debido a que seguimos el recorrido de una unidad militar durante toda la guerra.

The Pacific se centra en tres historias de vida diferentes que encima retratan divisiones de infanterías que operaron en distintos lugares del pacífico.

El segundo episodio fue dirigido por David Nutter, uno de los realizadores más elogiados de Games of Thrones, y se recrea de las grandes hazañas del marine John Basilone.

Los hechos que se registran en este relato convirtieron al soldado en una celebridad de los medios de prensa norteamericanos de aquellos días, además de ubicar a este militar entre las grandes leyendas de los marines.

Otro situación que parece salido de una película de Chuck Norris pero ocurrió tal cual se muestra en este capítulo.

La batalla por el Campo Henderson fue una de las tres grandes campañas ofensivas de la fuerzas del Imperio japonés contra las tropas aliadas que terminó con la victoria de los norteamericano en la región de Guadalcanal.

Los marines defendieron su posición frente a batallones que los superaban 10 veces en número.

Cerca de tres mil japoneses murieron en este hecho mientras que las bajas entre los aliados llegaron a los 86 muertos.

Durante los combates John Basilone, equipado con ametralladora de alto calibre, defendió solo dos agrupaciones de soldados que se habían quedado sin municiones y estaban varados frente a un enemigo que los rodeaba por todos los flancos.

Lo que hizo este hombre, que por supuesto es duro de ver por toda la carnicería humana derivó en esos hechos, es impactante por el espíritu que presentó ante esa situación.

Son esos casos donde la ficción supera a la realidad.

Si uno ve la misma situación en una entrega de Rambo o Desaparecido en acción la consideraría exagerada, pero Basilone la vivió en una de las batallas más famosas del Pacífico.

David Nutter hizo un gran trabajo con las dirección de las secuencias de acción nocturnas que retratan muy bien la confusión y tensión que vivieron los soldados en ese momento.

Otro detalle interesante de este capítulo que no lo vi trabajado en otros filmes del género se refiere a los saqueos que cometían los marines cuando llegaban las encomiendas, debido a la condiciones paupérrimas con las que se alimentaban a las tropas.

Los mejores productos estaban reservados para los oficiales norteamericanos y cuando los aviones depositaban las cajas con víveres los soldados atacaban como termitas y robaban lo que podían.

En esta historia llega a su fin también la participación de Jon Bernthal, cuyo personaje tiene un destino anticlimático.

Continuará.

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3 Comentarios

  1. Te quería recomendar si podes leer «El día D» de Stephen Ambrose. Es un buen libro acerca del Día D del autor de «Band of Brothers». Hace un tiempo me encontré que hay varias denuncias hacía Ambrose de plagio en varias de sus obras.

  2. Que pedazo de episodio es Days of Days. La presentación de Spiers es formidable, Winters comienza a mostrar las dotes de líder. Te la regalo caer en plena noche, sin armamento y rodeado de las fuerzas alemanas. Y encima, tener que reagrupar a tu tropa. Casi la cagan cuando Guarnere, conmocionado por lo del hermano en MonteCasino, los baja a lo Rambo. Pero más allá de eso… papá, que mentalidad tenés que tener para en esa situación, empujar para llegar al objetivo y hacerte cargo de la tropa porque el líder está perdido en acción.

    The Pacific la bajé para re-verla tranqui en casa. En estos días me pongo así puedo seguir la crónica porque hace bastante la ví y mucho no recuerdo. Lo que sí, creo que el descontento -bah, encanto- no fue el mismo que con BoB porque:

    1- BoB venía de tener un pedazo de película como fue Saving Private Ryan.
    2- La lucha del Pacífico siempre sentí que no fue tan explotada a nivel cine como lo fue la campaña europea. No digo que no haya peliculones, pero como que no hay tanta masividad de oferta de historias al respecto.

    También hay que destacar como se encaró la historia. Eso en su momento me descolocó, acostumbrado a que en BoB seguís a la Easy, donde por más que en un episodio se enfoca en un soldado en particular, tenés al resto del grupo entonces es más ameno. Recuerdo que en The Pacific tanto salto entre distintas companías me descolocaba y cortaba un poco el clima. En unos días te digo que onda ahora que pasaron varios años jaja.

    Abrazo!

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