Historia de Wonder Woman: Volumen III

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Episodio 2: Realworlds

Una de las obras maestras perdidas y olvidadas de la bibliografía de Wonder Woman que no es popular pero merece ser destacada, ya que sobresale entre los proyectos más originales que se hicieron con la amazona.

 Realworlds fue una colección de novelas gráficas que concibió Mike Carlin durante el tiempo en el que se desempeñó como editor en DC, entre 1996 y 2002.

Un autor que es más conocido por su trabajo en Marvel durante los años ´80.

Esta serie tuvo la particularidad de trabajar a los personajes principales de la editorial desde una perspectiva realista donde las tramas, como lo indica el título, se desarrollaban en el mundo real en el que vivimos y no en el universo de ficción.

Una rareza muy interesante que tiene el contenido extraño al que nos tiene acostumbrado el hombre que creó el recordado especial, Tía May y Franklin Richards contra Galactus.

La colección presentó otras tres novelas gráficas protagonizadas por Superman, Batman y la Liga de la Justicia, aunque la única que leí fue la de Wonder Woman y me pareció brillante.

La trama es muy interesante y en un punto explica porque la heroína de William Marston siempre fue un enorme grano en el trasero para la industria de Hollywood.

Como ya comenté en los volúmenes previos de este informe, a diferencia de Batman y Superman y tantos otros clásicos del cómic, Wonder Woman nunca tuvo un serial en los años ´40 debido a que la ideas progresistas que propagaba la historieta no eran muy aceptadas en la sociedad de ese momento.

Recién en los años ´70 el personaje tuvo sus primeras encarnaciones live action y su película se pudo estrenar en el 2017.

Realworlds explora estas cuestiones en un relato apasionante que se desarrolla en Estados Unidos durante el macartismo y el período final de los seriales de Hollywood en los años ´50.

Brenda Kelly es una estrella en ascenso famosa por interpretar a Wonder Woman en un serial muy popular titulado Wonder Woman Vs The Nazi Baroness.

En la historia del film Diana vence a una villana nazi con la cooperación de una agente soviética.

En la escenas finales la amazona trata a la espía rusa como una hermana y destaca que mientras las naciones del mundo se mantengan unidas la humanidad puede enfrentar cualquier amenaza.

Una expresión que está en perfecta sintonía con el el espíritu de la heroína y su cómic pero que no comulga para nada con la visión que tiene el mundo de Washington sobre los rusos.

El serial genera un escándalo por el hecho que Wonder Woman colabora con una comunista y llama a la unidad del país con los soviéticos que son considerados la peor peste del planeta tras la Segunda Guerra Mundial.

Un senador que busca ascender en su carrera política entonces denuncia que los estudios de Hollywood se encuentran manejados por el comunismo y desata una caza de brujas para escrachar y delatar a los artistas que no son considerados patriotas.

De ese modo Brenda es testigo como sus compañeros de trabajo, que en muchos casos no tienen nada que ver con el comunismo, son acusados por el simple hecho de estar vinculados con las «ideologías peligrosas de Wonder Woman».

Cuando el senador intenta explotar la imagen de la heroína con un nuevo enfoque mediático, la actriz decide enfrentarse al sistema para exponer la ideología fascista del político frente a la prensa.

Una relato muy interesante que retrata con muchos detalles ese período histórico de los Estados Unidos y el modo en que los estudios de cine, condicionados por las influencias de Washington, presionaban a los artistas para que delataran a sus compañeros.

Una característica muy atractiva de este relato es que en este caso la actriz Brenda Kelly tiene todos los rasgos esenciales de la heroína de cómics sólo que no tiene poderes sobrenaturales y se enfrenta a conflictos cotidianos y reales.

La novela gráfica reúne a todo el reparto clásico del cómic de Marston donde no faltan Steve Trevor y Etta Candy con la particularidad que acá los encontramos representados por personajes reales.

Otra particularidad de este proyecto fue que Mike Carlin delegó su realización en artistas que provienen del campo independiente y no suelen trabajar en el género de superhéroes.

El guión de este especial corrió por cuenta de Allan Neuwirth, un dibujante de tiras cómicas de diarios y Glen Hanson, ilustrador de revistas como Vogue, GQ y Maxim.

No obstante su labor en más conocida en el campo de la animación donde trabajó en clásicos como Babar, Beetlejuice y Daria, de MTV.

Las ilustraciones corrieron por cuenta de Salgood Sam, otro artista del under que no tenía antecedentes en DC.

Realworlds se publicó originalmente en abril del 2000 y hasta la fecha sigue siendo uno de los tributos más originales que se concibieron a la obra de William Marston.

 

 

 

 

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3 Comentarios

  1. Hugo, te pregunto, que opinión te merece Hiketeia?

    Te pregunto xq no la has mencionado en tus informes de wonder Woman y en mí opinión estuvo muy buena

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