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Historia de Wonder Woman: Volumen II

Capítulo 74: La despedida de Phil Jiménez

El mayor enemigo que enfrentan los superhéroes a menudo en los cómics no son los villanos de turno sino la tiranía de los escritores, quienes en general no suelen tener mucho respeto por el trabajo de sus pares.

Es decir un guionista establece elementos o personajes secundarios interesantes, que son bien recibidos por los lectores, y después viene otro autor al que no le gustó la etapa anterior y elimina o ignora esas adiciones para hacer algo diferente.

Un ejemplo que vimos en entregas anteriores de este informe, como fue el caso de I-Ching, el instructor de artes marciales de Wonder Woman creado por Denny O´Neil, en la controversial etapa en que la heroína perdió sus poderes.

Luego Robert Kanigher retomó la historieta y lo primero que hizo fue matar al personaje asiático porque lo odiaba.

Sucede con todas las historietas de este tipo.

La etapa de Phil Jiménez en el cómic de Wonder Woman trascendió por ser una continuación directa de lo que había sido el relanzamiento de George Pérez en 1987.

De hecho podés saltar en la continuidad de Pérez a Jiménez e ignorar las cosas que se hicieron en el medio que la trama resulta perfectamente cohesiva.

Jiménez en este trabajo dio una clase magistral de cómo se puede trabajar la diversidad racial en este arte sin que resulte forzado o moralista.

Dos grandes aportes que hizo el autor e ilustrador lo encontramos en los personajes secundarios que brindó.

Sebastián Ballesteros

La versión masculina de Cheetah fue alucinante porque le dio una complejidad al villano que fue más allá del cambio de sexo.

Hasta comienzos del siglo 21 unos de los personajes latinos que cada tanto aparecía en DC era El Gaucho.

Un argentino machista que se había enfrentado a Wonder Woman sin éxito en los años ´80. Después le cambiaron el perfil y reapareció como aliado de Batman en algunas historias.

Un personaje que era un estereotipo de lo que los artistas norteamericanos pensaban podía ser un personaje autóctono de Argentina.

Jiménez en cambio se metió de lleno en la historia y cultura de nuestro país que estaba conectado con eventos históricos.

El tipo se tomó el trabajo de estudiar a la sociedad argentina de las últimas décadas y el resultado final fue fantástico.

Ballesteros provenía de una villla miseria de Buenos Aires, contaba con un hermano desaparecido en la última dictadura militar, y terminaba por convertirse en un empresario importante asociado con los represores y lo peor de la política.

Un personaje que surgió luego de una visita al país del artista y que podría haber estado inspirado en el empresario Alfredo Yabrán, quien se suicidó en 1998 tras quedar vinculado con el asesinato del periodista José Luis Cabezas.

El nuevo Cheetah se relacionaba con la cultura de la que provenía y estaba perfectamente insertado en la trama.

Otro ejemplo de esta cuestión lo encontramos en uno de los mejores amantes de Diana en la historia de su biblografía.

Trevor Barnes

Wonder Woman es uno de los pocos íconos del cómic que nunca tuvo una vida sentimental estable, como ocurre con otros personajes.

Históricamente se la asoció con el soldado Steve Trevor que siempre fue un bodrio por más que en la actualidad se esforzaron en convertirlo en un héroe de acción.

Trevor Barnes era un hombre negro que trabajaba en las Naciones Unidas y entablaba una relación con la protagonista.

Un personaje que estaba muy bien escrito y representaba un cable a tierra para la heroína. Inclusive la relación entre ellos era muy tierna y trabajaba con realismo las dificultades que podría representar salir con una figura pública como Wonder Woman.

Otra vez en este caso Jiménez retrató muy bien la idiosincrasia de una familia negra norteamericana cuando Diana conocía a la madre y hermanos de Trevor.

Lamentablemente tanto Ballesteros como Barnes luego resultaron víctimas de la tiranía de los guionistas y desaparecieron del cómic. Ballesteros fue eliminado del universo DC y Barnes tuvo un final patético y bizarro donde arruinaron todo lo bueno que había creado Phil Jiménez.

Aunque eso es un tema para más adelante.

El autor se despidíó del cómic con el número 188 , publicado en marzo de 2003.

Una historia que evocaba esos relatos de George Pérez donde no había una sola escena de acción pero la trama resultaba fascinante.

El artista cerró su ciclo con la heroína a través de un nostálgico tributo a Lynda Carter y la serie de televisión de los años ´70.

Diana se presentaba de improvisto en la casa de Trevor para pasar un día con sus familiares.

En la primera viñeta la protagonista aparecía con la clásica capa que usaba a veces Lynda en la serie de televisión.

Diana descubría que el hermano menor de su novio era un fan de ella entonces decidía pasar una tarde con el chico por la ciudad.

Ese disparado generaba que la amazona apareciera con todos trajes emblemáticos que había usado Carter en la serie, como la Wonder Woman skater, motoquera y submarina.

En cada actividad que Diana compartía con el chico había alguna secuencia homenajeada de la serie.

Un lindo gesto del guionista donde expresó su cariño genuino por el personaje.

Un detalle que se plasmaba en la memorable ilustración final que celebraba todas las encarnaciones de Wonder Woman  y Wonder Girl creadas entre 1941 y 2003.

De este modo llegaba a su fin una de las mejores etapas que tuvo la heroína en su extensa bibliografía.

La historia de Wonder Woman continuará en febrero de 2019.  

Un comentario en «Historia de Wonder Woman: Volumen II»

  • Coincido en que a veces los enemigos peores son los guionistas, tal vez porque no aprecian al personaje que les toca.
    Wonder Woman es uno de los grandes personajes, tanto que integra La Trinidad, con Superman Y Batman.
    Y es interesante lo que reseñás, como el haber dejado atrás a una Wonder Woman sin poderes.
    Está bien el homenaje a la serie con Lynda Carter. Que si bien tenía tan poco de la historieta, algo representó. Tanto que Lynda Carter ha llegado a aparecer en la serie de Supergirl.

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