Retrospectiva Dark Universe: La hija de Drácula (1936)

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Una de las grandes joyas de culto, completamente adelantada a su tiempo que brindó el Dark Universe.

No todas las películas de esta franquicia fueron precisamente brillantes, pero hay algunas que son extraordinarias por la relevancia que tuvieron en el género de terror.

Me refiero a esa clase de propuestas que deberían formar parte de la colección de todo amante del cine.

La hija de Drácula es una de ellas.

Un film muy especial ya que Universal lo produjo en un momento en el que el género atravesaba un mal momento debido al desgaste que tenían esta clase de historias.

Más allá de esta compañía otros estudios también realizaron obras de horror y se estrenaron tantas cosas en un breve período de tiempo que terminaron por aburrir y el públicó se volcó a otros géneros.

Esa esa la razón por la cual también el Dark Universe se expandió en sus temáticas a partir de 1935.

La hija de Drácula fue una película muy especial (y acá viene lo gracioso, ya que se trató del último proyecto que dejó en la compañía ese maestro incomprendido que fue Carl Laemmle Jr.

Originalmente él la quería hacer con James Whale (Frankenstein) pero como el director había decidido alejarse del género, para evitar que los estudios de Hollywood no lo encasillaran con el terror, rechazó el proyecto.

Junior entonces delegó el film en Lambert Hyllier, quien sería responsable de El rayo invisible.

No deja de ser curioso el hecho que tras el despido de Laemmle Jr, Universal tomara su proyecto y lo desarrollara con los artistas que él había escogido.

La continuación de Drácula fue una adaptación libre del cuento de Bram Stoker, Dracula´s Guest, y tuvo la particularidad de tener un personaje femenino como protagonista que representaría a la primera vampira lesbiana en la historia del cine.

Gloria Holden, quien toda su vida detestó este papel, dejó su huella en este arte por su interpretación, que influenció e inspiró la novela de Anne Rice, La reina de los condenados.

Para disfrutar este film era un requisito obligado haber visto la primera entrega con Bela Lugosi, ya que la trama se iniciaba directamente luego de los hechos de la obra original.

Desde el inicio esta historia presentaba una propuesta tan interesante como inusual.

A diferencia de todos los filmes que se habían hecho sobre esta temática la trama tenía como figura central una especie de anti-heroina que odiaba su condición de vampiro.

La Condesa Drácula (Holden) sufría por el hecho de ser una criatura que necesitaba beber sangre y su lucha personal pasaba por encontrar la manera de vivir como una humana normal otra vez. Es decir, no era una clásico villana sino un figura trágica que veía su condición de vampiro como una maldición.

Cuando un psiquiatra fallaba en sus intentos por curarla la protagonista luego secuestraba a su novia, a quien llegaba a seducir, y emprendía un camino oscuro de auto destrucción.

Una actitud que surgía de la desesperación por tratar de conseguir una existencia normal.

Un concepto fascinante que para variar, como ocurrió con muchos proyectos de Laemmle Junior, estuvo completamente adelantado a su tiempo.

Lo interesante de este film es que el director Hillyer exploró el vampirismo desde un enfoque más humano, en lugar de encasillar al monstruo como un villano.

El contenido lésbico era más que obvio en el argumento, especialmente por la manera en que la protagonista desnudaba con su mirada a las jovencitas inocentes de Inglaterra, por las que tenía una clara atracción sexual.

No obstante, en la actualidad surgió un análisis diferente de este film que también es interesante.

Algunos críticos e historiadores entienden que La hija de Drácula es una obra que representa la homofobia de la época en que fue filmada.

Esto se fundamenta por el hecho que la protagonista busca «curar» su vampirismo e impulsos sexuales a través de la psiquiatría, en un momento de la historia donde la homosexualidad era considerada una enfermedad mental.

Una lectura adicional que también resulta válida.

De todos modos este fue un film que se animó a explorar ciertas temáticas que otras producciones directamente ignoraban y por eso merece ser apreciada.

Con esta interpretación de Gloria Holden sucedió algo muy curioso.

Ella aceptó el rol por una necesidad económica pero lo detestaba. El distanciamiento y frialdad que manifestó hacia el personaje repercutió en su interpretación y le dio un mayor dramatismo al papel, por el hecho que la propia condesa odiaba ser una vampira.

Para la sorpresa de la artista este trabajó que rechazaba se convirtió en una de las interpretaciones más elogiadas de su carrera.

Como Dato Loco cabe destacar que Edward Van Sloan (Van Helsing) fue el único miembro del reparto original que regresó para esta producción, pero por algún motivo extraño su personajes ahora se llamaba Von Helsing.

Lamentablemente aunque la película tuvo una muy buena recepción de la prensa, el publico no acompañó en las salas y por ese motivo, el director de Universal, Charles R.Rogers suspendió los filmes de terror en el Dark Universe por tres años.

Con el paso del tiempo La hija de Drácula se convirtió en un film de culto y hoy se destaca entre las mejores producciones de esta franquicia.

El avance original que como notarán también promocionaba el nuevo corto de El pájaro loco. Una combinación extraña.

 

 

 

 

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