Retrospectiva Dark Universe: La novia de Frankenstein (1935)

Nunca sabremos si el productor Carl Laemmle Jr. sabía que el fin de su carrera cinematográfica estaba cerca, pero llama la atención que el año en que su familia quedó desterrada de Hollywood, por los deficientes manejos financieros del estudio Universal, el Dark Universe tiró la casa por la ventana.

En abril de 1935 Junior se pudo dar el gusto de concretar su viejo deseo de estrenar la continuación de Frankenstein.

Un proyecto que se había gestado durante la producción del primer film de 1931.

Laemmle Jr.  le tenía tanta fe al film de James Whale que a último momento decidió cambiar el final de la historia, donde el científico que había creado al monstruo sobrevivía, con el objetivo de hacerlo regresar en una continuación.

Hay que recordar que por entonces el concepto de la secuela no era algo habitual en el cine y por ese motivo la idea del productor despertaba ciertas dudas.

Luego el problema pasó por convencer al director Whale de hacer el film, quien había rechazado varias veces la propuesta.

El cineasta venía de brindar un éxito taquillero que había sido aclamado por la prensa, como fue El hombre invisible. Sin embargo, lejos de estar satisfecho con la repercusión de sus trabajos, en ese momento tenía la preocupación de quedar encasillado como un realizador exclusivo del género de terror, algo que le impediría gestar otros proyectos.

Whale y Junior finalmente llegaron a un acuerdo. El artista se comprometía a filmar la continuación a cambio que Laemmle le financiara el drama de misterio One More River, estrenada en agosto de 1934, que se convirtió en una de sus obras más elogiadas.

Entonces se presentó un gran desafío para el realizador.

¿Cómo podría hacer una continuación de Frankenstein sin repetirse a sí mismo?

La respuesta a esa incógnita significaba un riesgo. Es decir, tenía que hacer algo completamente diferente a los que esperaba el público del Dark Universe.

La novia de Frankenstein sorprendió con un tratamiento diferente del personaje donde la trama jugaba más con el humor.

La paradoja de esta situación es que la nueva interpretación del monstruo estaría más cerca de la visión original que la autora Mary Shelley había presentado en su novela.

Franky en este caso asumiría el perfil de anti-héroe mientras que los verdaderos villanos eran los científicos inescrupulosos que manipulaban la ciencia.

El film tenía un comienzo original que sorprendía de entrada al público.

Durante una noche tormentosa, la escritora Mary Shelley, interpretada por Elsa Lanchester, discutía la novela de Frankenstein con su esposo Percy Bysshe y el poeta Lord Byron.

La artista revelaba que la historia del monstruo había sido modificada en la novela y en realidad la trama continuaba.

A continuación ella relataba los hechos que se desconocían.

Esto daba pie a concepto muy innovador que no tenia precedentes en el cine y era el recurso de la secuela.

Whale presentaba un resumen de los hechos del primer film con un estilo narrativo que décadas más tarde se implementaría en las entregas de la saga Martes 13.

Luego comenzaba la nueva historia.

El doctor Frankenstein se encontraba recuperado e intentaba comenzar una nueva vida. Sus planes quedaban frustrados cuando su mentor, un científico loco llamado Pretorius, buscaba crear una novia para el famoso monstruo y secuestraba a la novia del protagonista, con la finalidad de obligarlo a trabajar en el proyecto.

Mientras tanto el monstruo original, que había sobrevivido el linchamiento de los furiosos vecinos de la aldea donde había aparecido, intentaba encontrar su lugar en el mundo.

Boris Karloff en este caso presentaba una versión más humana de la criatura que ahora generaba empatía.

Al comienzo de la trama vemos al monstruo salvar a una chica de ser ahogada  en un lago, en una escena que revela que el personaje empezó a desarrollar su inteligencia y la capacidad de tener sentimientos.

Luego protagoniza algunas situaciones graciosas cuando aprende a fumar y empieza a hablar, un tema que indigno a Boris Karloff, ya que el actor sentía que esto arruinaba la gracia de su rol.

La película se desarrollaba permanentemente entre la comedia absurda y el terror, donde sobresalía la impactante fotografía de  John J. Messcal y el diseño de producción que ponía en evidencia la gran inversión que había hecho el estudio.

Si bien es cierto que Laemmle Junior tenía la tendencia de incrementar en exceso los presupuestos de sus proyectos, la calidad de las obras que producía no se podía refutar.

Creo que su caída en Hollywood tuvo que ver con el hecho que le tocó trabajar en el momento equivocado donde Estados Unidos se encontraba afectado por la Depresión.

La economía de ese momento impedía que estas grandes inversiones de Universal pudiera generar la ganancias esperadas, pero desde los aspectos artísticos la calidad de los filmes eran sobresalientes.

La novia de Frankenstein fue muy interesante porque tenía escenas de comedia pero al mismo tiempo presentaba situaciones morbosas y macabras que aludían a la necrofilia.

Mi gran decepción con esta propuesta es que la supuesta compañera del monstruo que se mencionaba en el título, interpretada también por Elsa Lanchester, recién aparecía en los últimos cinco minutos y su rol era muy limitado.

Sin embargo su breve participación con el famoso peinado electrizado sirvió para convertir al personaje en un auténtico ícono del Dark Universe y el cine de terror.

Aunque la película fue aclamada por la prensa y representó un éxito comercial para el estudio, el destino de la familia Laemmle estaba sellado.

La novia de Frankenstein fue catalogada como la obra maestra de James Whale y tuvo una influencia notable en el cine de terror gótico que surgiría en las décadas siguientes.

El avance original.

 

 

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