Retrospectiva Camelot: Tristán e Isolda (2006)

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Capítulo 56

Dentro de basta y compleja mitología del Rey Arturo los caballeros de la Mesa Redonda también tuvieron historias individuales interesantes que los convirtieron en figuras notables de películas, cómics y libros.

Si bien Lancelot y Perceval fueron durante muchos años los favoritos de los artistas, el resto de los caballeros de Camelot protagonizaron conflictos muy interesantes.

El caso de Tristán es especial porque su historia no se destacó por sus aventuras con Arturo sino por el hecho de protagonizar uno de los más grandes romances de la mitología irlandesa.

Una historia de amor mucho más fuerte y atrapante que Romeo y Julieta de Shakespeare, que logró tener mejor marketing en la cultura popular.

Sin embargo, el romance de Tristán e Isolda tenía un conflicto más maduro y la historia de amor era mucho más creíble.

A diferencia de los personajes de Shakespeare, el vinculo entre el caballero de Camelot y la princesa irlandesa excedía lo platónico y se construía con el paso del tiempo.

No se enamoraban en un simple encuentro como Romeo y Julieta sino que la relación entre ellos estaba mejor desarrollada.

Al igual que la historia de Arturo los orígenes de Tristán tienen sus raíces en la cultura celta y los primeros antecedentes literarios datan del siglo 12.

En la historia original el protagonista era un joven que quedaba huérfano luego de la muerte de su madre y terminaba bajo la custodia de su tío, el Rey Marco de Cornwalls.

Tristán al crecer se destacaba como uno de los mejores caballeros del ejército y también sobresalía como músico.

Un día el protagonista se hacía pasar por trovador en la corte de un rey enemigo, donde llegaba a conocer a la princesa Isolda. Un tiempo después su tío decidía desposar a la chica y enviaba a Tristán a buscarla para la celebración de la boda.

En el camino ambos se enamoraban y esto generaba que Marcos condenara a muerte a la pareja por la traición de su sobrino.

Sin embargo los jóvenes lograban sortear todos los obstáculos y eventualmente conseguían escapar de las tropas del rey.

Más adelante el rey Marcos decidía perdonar a los amantes y ambos regresaban al castillo de Cornwalls.

Esa fue la versión original del relato que tenía romance, aventura y terminaba con un relativo final feliz.

Si bien la pareja lograba consolidar la relación, ambos eran retratados como adúlteros y el Rey Marcos quedaba mejor parado al perdonarlos.

A partir del siglo 13 Tristán e Isolda se incorporaron a la leyenda de Camelot, donde el joven se convertía en amigo de Lancelot y Gawain.

Desde entonces este relato tuvo infinidades de versiones en diversas culturas.

La realidad es que la historia de Tristán e Isolda cambió según el poeta que la contaba y por ese motivo existen tantas versiones diferentes. Algo que también genera que el tema sea tan apasionante.

La versión más dramática y popular surgió con la obra maestra de Richard Wagner, quien a través de su ópera, compuesta entre 1857 y 1859,  retrató la leyenda como un amor condenado más del estilo de Romeo y Julieta.

Esta es la fuente que sirvió como inspiración a la mejor adaptación cinematográfica que se hizo sobre este relato en el 2006.

Una gran película que los estudios Fox, para variar, no difundieron demasiado y por ese motivo su distribución internacional fue muy limitada.

Este proyecto de Ridlet Scott iba a contar su dirección pero por un conflicto con su agenda de trabajo tuvo que delegar la realización en Kevin Reynolds.

Un cineasta que en el pasado brindó un gran dominio del género de aventura y romance con sus adaptaciones de Robin Hood: Príncipe de los ladrones (1991) y El conde de Montecristo (2002).

La película tuvo como protagonista a James Franco en el rol de Tristán y Sophia Myles (Transformers) como Isolda.

En roles secundario se destacaban también Rufus Sewell (Corazón de caballero), Mark Strong y un por entonces desconocido Henry Cavill, quien recién empezaba a aparecer en el cine.

Kevin Reynolds hizo un trabajo brillante con la dirección de esta historia y desde los aspectos técnicos es uno de sus trabajos más logrados.

La historia tomaba la premisa del relato original pero tenía un tratamiento del conflicto más dramático y presentaba un final diferente.

James Franco brindó un gran trabajo como Tristán y formaba un gran pareja con Sophia Myles.

Una de la grandes sorpresas de esta película es que estuvo plagada de secuencias de acción, algo que me sorprendió la primera vez que la vi porque la trama original es en esencia una historia romántica.

Reynolds consiguió un gran equilibrio entre el drama y la acción con un enfoque más realista de la leyenda, donde el relato es narrado como si estos personajes hubieran sido figuras históricas.

La excelente fotografía de Arthur Reinhart y los bellos paisajes irlandeses le dieron el marco a este film que le hizo justicia a la leyenda de Tristán e Isolda.

Lamentablemente el público en el momento de su estrenó no se enganchó con esta propuesta y la película fue un fracaso comercial.

Yo la descubrí años después y me encantó porque está impecablemente realizada y el equipo que formaron Kevin Reynolds y Ridley Scott acá funcionó muy bien.

Una gran película que recomiendo buscar.

 

 

 

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3 Comentarios

  1. Me copé con el mito artúrico por el blog y está película sencillamente me encantó. Una historia de amor perfectamente desarrollada, mucha química y un gran Rufus Sewell. Gracias, Hugo.

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