Elvis y Nixon: Imperdible comedia con Michael Shannon

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Hoy les voy a recomendar una joya reciente del cine independiente que lamentablemente no consiguió distribución en nuestro país.

y Nixon recrea la insólita y absurda reunión que tuvieron el músico y el por entonces presidente norteamericano el 21 de diciembre de 1970.

El encuentro derivó en una de las imágenes más icónicas de la década del ´70.

Por razones que ninguno de sus biógrafos ni amigos íntimos del cantante jamás pudieron explicar, en un momento de su vida, Presley se obsesionó con la idea de convertirse en agente secreto del FBI, dentro de la División de Narcóticos.

Elvis se oponía a la contracultura de fines de los años ´60  y la filosofía de vida que proponían los hippies y grupos radicales como las Panteras Negras, que condenaban la guerra en Vietnam.

El 21 de diciembre de 1970 el músico compró un pasaje de avión junto a su amigo Jerry Schilling y se presentó en la entrada de la Casa Blanca para pedir que Richard Nixon le concediera una reunión.

Su objetivo era que el Presidente le diera una placa de agente de narcóticos y autorizara la misión de infiltrarse en el mundo de la música con el objetivo de desbaratar a los traficantes de drogas y grupos comunistas del ambiente.

Este hecho que parece salido de un guión de Mel Brooks fue real y la película de la directora Liza Johnson reconstruye la insólita reunión de un modo impecable.

El 9o por ciento de las  escenas que presenta este film, especialmente las más absurdas, fueron verídicas y están avaladas por los colaboradores de Elvis y Nixon que gestionaron la reunión y estuvieron con ellos durante el encuentro.

Lamentablemente no se registraron audios ni filmaciones de ese momento y los realizadores de esta producción imaginaron cómo se podría haber desarrollado esa reunión, en base al testimonio de los dos amigos de Elvis que estuvieron presentes en Washington, Jerry Schilling y Sonny West.

Schilling inclusive fue de los consultores de los guionistas y la reunión entre las dos figuras se construyó en base a sus testimonio.

De acuerdo a sus declaraciones, Nixon no tenía simpatía por Presley, porque era un músico asociado con el rock, y le hizo un hueco en su agenda de cinco minutos simplemente para que le firmara un autógrafo a su hija.

Sin embargo, el presidente luego quedó tan impresionado con Elvis que la reunión se extendió durante un par de horas.

elvis nixon

La película fue un proyecto personal del actor Cary Elwes (The Princess Bride), quien decidió gestar esta propuesta durante una fiesta navideña con amigos.

Durante ese evento surgió en una conversación el tema de la bizarra foto de Elvis con Nixon y al final de esa velada Elwes decidió hacer una película que se centrara específicamente en el tema.

El hermano de Cary, Cassian Elwes, quien también es productor de cine, le recomendó a Liza Johnson para la dirección del film, una realizadora independiente con la que había trabajado en el drama Hateship, Loveship, en el 2013.

El rol de Elvis quedó a cargo de Michael Shannon, quien compuso una memorable interpretación del músico.

Su labor es escalofriante, porque no tiene un parecido físico con Presley, pero capturó tan bien sus expresiones que por momentos te olvidás que estás viendo al actor en una propuesta de ficción.

Shannon se pierde por completo en el personaje y tiene momentos brillantes junto a Kevin Spacey, quien también sobresale como Nixon.

Dentro del reparto se destacan también en roles secundarios Alex Pettyfer y Johnny Knoxville como los amigos de Elvis que estuvieron con él en la Casa Blanca y Colin Hanks (hijo de Tom Hanks), quien encarna al infame asesor de Nixon, Egil Krogh, quien más tarde terminaría preso en el caso Watergate.

El trabajo de la directora Johnson es estupendo porque en apenas 86 cubre todos los hechos disparatados que se dieron en torno a la reunión de los dos protagonistas, al mismo tiempo que retrata un aspecto diferente de Elvis.

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Por esa razón sobresale también la labor de Shannon, ya que tuvo que componer el personaje dentro de una situación específica y no tenía un conflicto extenso para desarrollarlo.

Si bien la trama principal  se centra en la reunión con Nixon, la película retrata muy bien la relación del cantante con su circulo social más intimo.

A lo largo de su vida Elvis sólo tuvo tres amigos de verdad que hicieron todo lo posible por cuidarlo y fueron Jerry Schilling y los hermanos West, Red y Sonny.

Todos los biógrafos del cantante coinciden en que ellos fueron las únicas personas, con excepción de la esposa e hija de Presley, que estuvieron cerca del artista por un cariño genuino en lugar de un interés comercial.

Elvis solía estar acompañado de mucha gente pero eran personas que se aprovechaban de su generosidad y apañaban sus caprichos.

Los hermanos West especialmente, que conocían a Elvis desde la escuela secundaria, fueron los únicos que se atrevieron a enfrentar al cantante cuando su ego se descontroló por completo a partir de los años ´70.

En la película de la directora Johnson se retrata muy bien la personalidad demandante de Presley y como consumía la vida de sus amigos más cercanos. Una de las subtramas más interesantes que presenta esta historia.

La relación que se desarrolla entre Schilling y Elvis a lo largo de la historia brinda muy buenas escenas.

Me encantó Elvis y Nixon y seguramente volveré a disfrutarla otra vez.

Es una película corta pero muy efectiva que se vuelve apasionante por la historia alocada que narra y la labor de los dos protagonistas.

Traten de buscarla que vale la pena.

Este es el avance.

 

 

 

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