El arte de Ralph Bakshi: Fritz, el Gato

Para los que amamos los dibujos animados y el cine de animación en general, el nombre de representa palabras mayores.

En lo personal creo que junto con Hayao Miyazaki, Ralph es el artista más groso que brindó este género en los últimos 30 años.

Bakshi es un cineasta independiente que sobresalió con películas memorables, que iré reseñando de a poco en distintas notas.

Si hubiera que definir la característica principal de su arte me parece que todo se resume en el realismo.

Bakshi aborda los personajes animados como si fueran personas reales y su dirección la enfoca como si trabajara en una típica producción live action.

Esto genera que sus producciones sean experiencias especiales de ver.

Su ópera prima estrenada en 1972 es uno de los filmes animados más controvertidos de los últimos tiempos.

De hecho, fue la primera película de dibujos en la historia del cine en recibir la calificación X que se suele asociar con el cine porno y en el momento de su estreno generó muchísima polémica.

Fritz fue una adaptación del cómic homónimo de Robert Crumb una de las leyendas de la historieta norteamericana que es reconocido por su sátira descarnada de la sociedad yankee.

Creo que existen pocas películas que retraten de manera tan perfecta la cultura beatnik de los años ´60 como lo hizo clásico animado.

La película exploró la cultura hedonista de los universitarios estadounidenses en los ´60 que vivían experiementando con drogas y el sexo grupal.

Fritz no tiene un conflicto definido, sino que sigue al protagonista a través de distintas vivencias por las calles de Nueva York, donde se retratan con humor e ironía los conflictos sociales que se vivían por aquellos días.

Hoy muchos miran South Park y se piensan que se encuentran frente a un dibujo zarpado e irreverente, pero la verdad que es todo lo que hacen en esa serie, treinta años atrás lo hizo primero Ralph Bakshi con esta obra.

Inclusive su labor tiene más valor, ya que rompió con muchos tabues en los dibujos animados en un momento en que la sociedad occidental era mucho más conservadora de lo que es hoy en día.

Series como South Park, Los Simpson o Family Guy no son más que deiscipulos de los trabajos de Bakshi y sus propios creadores los reconocen, ya que este hombre es considerado una especie de dios en el mundo de la animación.

Fritz puntualmente se caracterizó por brindar una crítica ácida al mundo de los hippies y la sociedad conservadora que defendía ideología políticas de derecha.

Lo loco es que todos los personajes son animales (los policías, por supuesto, son interpretados por cerdos) pero se comportan y hablan como seres humanos y todo el dibujo sorprendió por un enorme realismo que era difícil de encontrar en este género.

La calificación X que recibió el film tuvo que ver con varias escenas de sexo que había en la historia, donde el protagonista participa de orgías, además del consumo de drogas.

Cuando Fritz apareció en los cines por primera vez fue una conmoción total en los medios de comunicación porque nunca se había visto algo así hasta ese momento.

Me refiero a escenas de violencia y sexo explícito que no tenían precedentes enlos dibujos animados de  Occidente.

Muchos diarios se negaron a darle espacio de publicidad al film y como se puede ver en el afiche, los productores capitalizaron de mamera ingeniosa toda la polémica.

El slogan del poster fue “no nos dieron una X por nada” que no hizo otra cosa que alimentar el interés de la gente por la historias del gato.

La película se convirtió en poco tiempo en una de las producciones independientes más taquilleras en la historia del cine. Realizada con un presupuesto de 850 mil dólares, Fritz recaudó 190 millones de dólares, sólo en los Estados Unidos.

Una locura total que luego se expandió alrededor del mundo. Por supuesto el film se pasaba en funciones de trasnoche con localidades agotadas.

Sin embargo, pese a todo este fenómeno cultural que se produjo con el trabajo de Bakshi, uno de los principales críticos de esta producción fue el propio Robert Crumb, quien nunca apoyó el trabajo del director.

A Crumb no le gustó lo que habían hecho con las escenas de sexo y parte de su bronca tuvo que ver con que su primera esposa fue la que cedió los derechos del cómic para el cine sin su aprobación.

Desde entonces Bakshi y Crumb se cruzaron muchas veces en los medios tirándose palos entre sí.

Más allá de la opinión del dibujante, Fritz, el Gato se convirtió en un fenómeno de culto y el cine de animación nunca más volvió a ser el mismo.

Sobre todo porque el suceso de la ópera prima de Bakshi abrió la puerta a un montón de producciones europeas y japonesas, dentro de este género, destinado a un público adulto que no lograban tener distribución en los cines.

En 1974 se hizo la secuela Las nueve vidas de Fritz, el Gato que fue otro éxito comercial pero no contó con el trabajo de Bakshi.

De esta manera comenzó la carrera de uno de los artistas más importantes que existen en el mundo de los dibujos animados, cuya filmografía con el correr del tiempo se construyó con excelentes películas.

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